¿QUÉ BENEFICIOS SE OBTIENEN AL MATRICULARSE EN UN TALLER LITERARIO?

Preguntas como esta, o tales como:
- ¿Es bueno matricularse en un taller literario?
- ¿Qué me aporta el matricularme en un taller literario?
- ¿Seguro que se puede aprender a escribir en un taller literario?

Preguntas similares y muchas más las he estado escuchando los últimos seis años, los que tiene de vida el taller.
A quienes me las hacían, bien por correo electrónico, bien por teléfono, traté de sacarles de dudas lo mejor que supe o pude.
He de decir que, como tallerista que fui durante más de ocho años en uno de los más antiguos aparecidos en la ciudad de Madrid, más dos cursos en una escuela de prestigio diré que:
1.- Los genios literarios, salvo muy raras excepciones no nacen, se hacen a base de esfuerzo y trabajo constante (al igual que cualquier trabajador en la disciplina que sea: para ser realmente bueno es preciso constancia y trabajo).
2.- En todas las universidades anglosajonas, los talleres literarios son una asignatura más en las facultades de letras.
3.- Cualquiera que sepa redactar medianamente bien, y que tenga inquietudes literarias, puede ser un magnífico alumno.
4.- A un taller literario hay que llegar con humildad y con el pensamiento de que se va a aprender, no creyéndose de entrada un Cervantes o mejor que el insigne alcalaíno porque será un pésimo alumno que no se dejará corregir, se aburrirá y entorpecerá las clases.
5.- Quizá este punto debí ponerlo en el 1º o 2º lugar. Escribir es: CORREGIR, CORREGIR, CORREGIR y CORREGIR, de tal modo que el texto quede pulido, tanto como una pista de patinaje por la que, el lector, deslice la vista y no se encuentre obstáculo alguno que le haga desechar la obra que tiene entre manos bien por aburrimiento, falta de comprensión, exceso de rimas...
6.- Y por último, para no aburrir como pongo más arriba, quien desee escribir, llegar a tener un estilo propio, debe leer mucho y bien, es decir: beber de los autores clásicos y contemporáneos pero no sólo ir a conocer el argumento, sino ver las figuras retóricas empleadas, el tono, el estilo, las formas de lenguaje... Es necesario hacer un estudio en profundidad e, incluso, intentar parecérsele (con los ejercicios de intertextualidad) y, cuando menos se lo espere, habrá llegado, si no a la cumbre, sí a empezar la escalada de esa montaña que, aunque parezca que no, se conseguirá con tesón.

Un saludo, Juana Castillo


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miércoles, 29 de abril de 2009

Ejercicio de Intertextualidad inspirado en el relato de Clarice Lispector: “Amor”

Imagen obtenida en Internet

ALMAS GEMELAS
Pepi Núñez Pérez


Héctor llegó a mi vida una mañana en la que creía que ya sólo podría vivir las ilusiones de las cosas que les ocurriesen a mis hijos. Sentí que golpeaban con los nudillos suavemente en la puerta, me dirigí hacia ella mientras pensé qué nuevo seguro me iban a ofrecer. Al abrir me quedé, sin saber por qué, algo aturdida ante aquel hombre de pelo canoso, aspecto juvenil y sonrisa radiante que me preguntó tímidamente.
- ¿Es usted Elena Yánez?
Le contesté que sí, y entonces él, después de pedir disculpas, me dijo que era Héctor de la Fuente, sobrino de Matilde Carrascosa. Por unos instantes me quedé pensando quién era esa señora. Él, como si me leyera el pensamiento, dijo:
- Matilde, la tía de su ex marido.
Yo exclamé un ahhh al tiempo que, sin saber de nuevo el por qué, me sonrojé. Le invité a entrar y sentarse. Lo hizo al tiempo que me entregó un paquetito alargado. Me dijo era un recuerdo de Matilde. Lo abrí y me sorprendió encontrar un precioso abanico. Por lo visto la tía de mi ex recordó mi afición por ellos. Cortésmente le pregunté por el estado de salud de su familiar y él me explicó que pese a los muchos años, se encuentra bien, y que, aunque no me escriba ni me llame, me recuerda mucho. Yo le contesté que, sin duda, era una señora entrañable. El me explicó que en realidad es la viuda de su tío, pero que él la quiere como si llevara su sangre. Después me confesó que le comentó a ella sus ganas de venir a descansar a las islas, y que ella insistió mucho en que me viniese a visitar. De un tema nos fuimos a otro y se nos pasó la mañana sin darnos cuenta. Al ver la hora del almuerzo me pidió que aceptase el ir a comer con él. Pero yo le dije que tenía comida preparada y que desde luego podíamos comer los dos. Creí que se lo iba a pensar, pero aceptó encantado. Ya nos tuteábamos, y yo le dije que si no le importaba comeríamos en la cocina, sin ningún protocolo. Le pareció una idea estupenda y me ayudó a preparar la mesa, al darle las servilletas, nuestras manos tropezaron y yo sentí el mismo cosquilleo que la primera vez que rocé la mano del chico que fue mi primer amor, me pareció algo totalmente absurdo, pero por la expresión de la cara de él, creo que sintió lo mismo. Traté de olvidar el incidente y empezamos a comer. He de ser sincera, Héctor disfrutó tanto con la comida que me sentí muy halagada. Por fortuna también tenía postre casero y este hombre lo saboreó con verdadero placer. Mientras tomábamos el café en el saloncito me dijo:
- Mañana quisiera invitarte a comer, pero has puesto el listón tan alto, que será mejor que elijas tú el Restaurante, no creo que ninguno pueda mejorar este menú.
Mi sonrisa desde luego fue de oreja a oreja, pero traté de disimular lo feliz que me sentía. Hablamos de mil cosas y él me hizo un breve resumen de su vida. Al parecer viajó por casi todo el mundo por asuntos de trabajo, en Inglaterra conoció a una joven y se casó con ella cuando cumplió los veinticinco años. Su matrimonio duró un lustro, que se le hizo interminable, no guardó buen recuerdo de esa etapa de su vida y jamás pensó en volver a casarse, tuvo alguna relación que duró poco y ya lleva tiempo viviendo solo. Acaba de cumplir los cincuenta. Me confesó que aún cree en el amor y que su corazón se encuentra libre. Me tocó a mí hacerle un breve resumen de mi vida. Le conté que me casé muy joven, que tengo tres hijos, todos ya con casa propia, que me llevo muy bien con los tres y que hace muchos años que mi ex me abandonó por otra algo más joven que yo. Me dijo:
- Desde luego tu marido no debe de estar bien de la cabeza.
Yo le sonreí y le confirmé:
- La verdad es que muy bien no estaba.
Los dos nos reímos con ganas. Me sugirió la idea de dar un paseo y acepté encantada. Me fui a cambiar de ropa y, cuando volví arregladita y con algo de maquillaje, vi con alegría una mirada de admiración, al tiempo que me comentó:
- Elena, ¿sabes que eres una mujer muy guapa?
A lo que respondí:
- Y tú, ¿sabes que eres un hombre muy amable?
Los dos, con caras sonrientes, nos encaminamos a la calle.
Después de un largo paseo, acabamos sentados frente al mar disfrutando de una hermosa puesta de sol. Me invitó a cenar, pero yo le dije que mis cenas eran muy frugales, y prefería hacerlo en casa. Me acompañó hasta el portal y allí nos despedimos hasta la mañana siguiente en que quedó en recogerme a las doce. Al despedirnos nos dimos un beso en la mejilla. El retuvo mi mano entre las suya y el cosquilleo se volvió a repetir, sólo que esta vez los dos lo notamos y en medio de la sorpresa nos quedamos con nuestras miradas fijas. Un vecino, al pedir disculpas para entrar en el portal, rompió el encanto del momento. Nos dijimos adiós. Subí a casa, creo que levitando.
Esa noche apenas dormí. A mi edad ni siquiera estaba segura del recuerdo de aquel pequeño calambre que sentí a mis quince años cuando rocé las manos de mi primer amor, y ahora a mis cincuenta, volverlo a sentir, no podía creerlo.
Me levanté temprano. La mañana era espléndida. El cielo azul, sin una nube, invitaba a salir lo antes posible. Como si Héctor me hubiese escuchado, el teléfono sonó y él me preguntó si me apetecía ir un rato a la playa, le dije que sí. Al momento me arrepentí, no era lo mismo ir bien arreglada con un bonito vestido a que te vean en bañador. Me probé los tres que poseo y con ninguno me encontraba bien, al final me decidí por el negro por eso tan famoso que lo oscuro te adelgaza. A las once en punto me llamó por el telefonillo, me apresuré a bajar a toda velocidad. En la puerta me esperaba con su sonrisa radiante. Creo que al saludarnos los dos estábamos más preocupados por el roce de nuestras manos que por otra cosa, y síii, volvió a ocurrir. Sólo que esta vez, Héctor me preguntó:
- ¿Sientes este cosquilleo con otras personas?
La verdad es que me quedé muda, pero me armé de valor y le dije:
- No, sólo lo recuerdo a mis quince años.
Él me contestó:
– Igual que yo -y continuó-: Ni se me hubiese ocurrido que esto me volviera a pasar a estas alturas, pero mucho me temo que eres mi media naranja y yo la tuya.
Sin hacer más comentarios nos dirigimos al coche que él había alquilado.
Llegamos a la playa y se dedicó a poner la sombrilla mientras yo me quedé en traje de baño, después fue él quién se quedó con un bañador corto que dejó ver un cuerpo atlético más propio de un veinteañero que de un cincuentón. Nos tendimos boca abajo sobre las toallas y yo empecé a hablar sin pausas, de mi maravillosa playa y de no sé cuántas cosas más, tratando de disimular el nerviosismo que sentía al tenerle tan cerca. Después, poco a poco, nos dimos cuenta de que teníamos los mismos gustos: el cine, leer, la música, la ópera, las comidas, el mar, las noches de luna. Es como si él fuera mi parte masculina y yo la femenina. Me dejó hablar, pero cuando menos lo esperaba me tomó la mano mientras me miró fijo a los ojos. Esta vez el cosquilleo me recorrió todo el cuerpo. Supongo que sintió lo mismo porque dijo:
- ¿Tú crees que esto nos va a pasar siempre? ¿O se quitará cuando nos demos el primer beso?
Ya no es que me sonrojara, creo que aquello fue todo un flato con sudores incluidos. Héctor comenzó a reír al tiempo que comentó:
.- Me parece que lo mejor que podemos hacer es darnos un chapuzón.
Yo me levanté veloz como un rayo, tapé el bolso con el pareo, y me encaminé al mar. Estaba tan sofocada que sin pensar en el peinado me tiré de cabeza al agua, mientras mi mente decía que era imposible que aquello me estuviese ocurriendo de verdad. Cuando saqué la cabeza a la superficie, él me esperaba con los brazos cruzados y la sonrisa en la boca, se acercó me rodeó con sus brazos musculosos y me besó suavemente en los labios.
- Salados están riquísimos -murmuró.
Yo estaba como la esposa de Lot: una figura de sal. Entonces me dijo:
- Elena, esto es amor, lo demás es mentira. ¿Quieres casarte conmigo? Te puedo traer muy buenas referencias.
Como no contestaba, me abrazó con fuerza y me susurró:
- Siempre pensé en que las almas gemelas existen, he tardado en encontrarte, pero te aseguro que no pienso dejarte escapar.
Me besó de nuevo, pero esta vez yo le rodee con mis brazos y fue el beso más apasionado de toda mi vida. Cuando lo recuerdo aún me sonrojo. Yo, que tanto me enfurecía cuando los adolescentes se besaban en la playa al lado de los niños, y ahora resulta que dos cincuentones estábamos haciendo lo mismo.
Desde que ocurrió ese beso, han pasado cinco maravillosos años. Nunca pensé encontrar un amor a esta edad y que se pudiera vivir con la misma ilusión que a los quince. Somos muy felices y, si de algo estamos totalmente seguros, es que somos dos almas gemelas.


Pepi Núñez 17/02/09

Lecturas autores consagrados: músicos de la época de Clarice Lispector. Minimalismo.

Terry Riley - A Rainbow in a curved air - 1969

Mike Oldfield - Tubular bells

Metamorphosis Two - Philip Glass

viernes, 24 de abril de 2009

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Clarice Lispector, AMOR. Por Juana Castillo.

Cataratas de Iguazú

(Foto familiar tomada desde helicóptero el 9-XI-06)

AMOR de Clarice LISPECTOR
Comentario de texto – Juana Castillo



Relato no demasiado largo, de diez páginas, en el que el narrador (narradora en este caso), en tercera persona nos cuenta la historia de Ana, la protagonista.
A pesar de tratarse de un narrador en tercera persona (al igual que sucede en el relato de Katherine Mansfield, Felicidad), esta voz narrativa lo que hace es canalizar, a su vez, la voz de la autora quien, más que contarnos la historia de Ana, una mujer casada, adulta, madre de dos hijos, quizá ya cercana a la cuarentena, lo que hace es transcribir los pensamientos de Clarice, es más, su propia vida. Es un fluir de conciencia en el que se entremezclan sensaciones, sentimientos recuerdos y deseos.
A la hora de mostrarnos al personaje femenino, Ana (la única que tiene nombre, la única importante en todo el relato, los demás son los actores secundarios de esta historia), la autora no la describe, sólo dice de ella que “Ana prestaba a todo, tranquilamente, su mano pequeña y fuerte, su corriente de vida. Cierta hora de la tarde era la más peligrosa. A cierta hora de la tarde los árboles que ella había plantado se reían de ella. Cuando ya no precisaba más de su fuerza, se inquietaba. Sin embargo, se sentía más sólida que nunca, su cuerpo había engrosado un poco…”, con estos dos ínfimos detalles podemos imaginar a una mujer de mediana edad, no muy grande de estatura y algo gruesa. Lo que describe la autora es una “mujer-madre-ama-de-casa-esposa” tradicional y universal, la que todo el mundo conoce y, por tanto, no es preciso hacer una descripción detallada.
Los demás personajes, como pongo más arriba, son “extras”, seres que rodean a Ana, que no están ni siquiera descritos (salvo un poco el ciego, los hijos y el marido). Todos ellos son necesarios para que se vea el “crecimiento”, el “choque” de Ana con la vida: la real y la que ella se ha “inventado” en su hogar, sus vaivenes, sus miedos pero, alguno de ellos bien podría no estar.
La protagonista piensa que “… la vida podría ser hecha por la mano del hombre”, una utopía que ella imagina para no “ver” todo el mundo que la rodea, para no sentirlo, porque ella se ha “creado” una vida a su medida. Dice la autora: “Por caminos torcidos había venido a caer en un destino de mujer, con la sorpresa de caber en él como si ella lo hubiera inventado. El hombre con el que se había casado era un hombre de verdad, los hijos que habían tenido eran hijos de verdad. Su juventud anterior le parecía tan extraña como una enfermedad de vida. Había surgido de ella muy pronto para descubrir que también sin la felicidad se vivía: aboliéndola, había encontrado una legión de personas, antes invisibles, que vivían como quien trabaja con persistencia, continuidad, alegría. Lo que le había sucedido a Ana antes de tener su hogar ya estaba para siempre fuera de su alcance: era una exaltación perturbada a la que tantas veces había confundido con una insoportable felicidad. A cambio de eso, había creado algo al fin comprensible, una vida de adulto. Así lo había querido ella y así lo había escogido. Su precaución se reducía a cuidarse en la hora peligrosa de la tarde, cuando la casa estaba vacía y sin necesitar ya de ella, el sol alto, y cada miembro de la familia distribuido en sus ocupaciones”. Ana se ha “fabricado un destino de mujer”, es decir, lavar, tejer, preparar la comida, llevar una casa, hacer las compras, tener hijos, cuidar de los niños, del marido y amoldarse a todo ello renunciando a su vida anterior, a su juventud, a la felicidad.
La vida y el mundo de Ana están encapsulados, como el huevo, en esa fina cáscara en la que se mueve, en unos momentos se trata del tranvía, en otros su casa…
Desde el tranvía va a ras de suelo, sobre unos raíles que le llevan a un destino predeterminado, pero, en un momento no previsto, mira a través de la ventanilla el mundo, ese mundo al que ha renunciado, y esa cáscara en la que se esconde, se resquebraja, se rompe ante ella ante la visión de un hombre ciego que masca chicle. El tranvía, en esta ocasión, le ha llevado hacia otra vida, hacia otra concepción de la vida y del mundo, cuando mira al ciego, con curiosidad, “como se mira lo que no nos ve” es el desencadenante de esa vuelta hacia atrás, hacia esa juventud alegre, feliz, sin responsabilidades, aún no olvidada, pero sí apartada de forma voluntaria al haber sido cambiada por un mundo de adulta. El ciego le “devuelve la vista”.
Ese ciego que sonríe sin sonreír, porque masca chicle, le trae a la memoria antiguos anhelos y deseos, los que ella teme en esa hora incierta de la tarde, cuando se queda sola. Y el autobús arranca y sus compras se caen y desparraman por los suelos y con ellas su mundo casero, feliz. Al romperse los huevos, metáfora de vida abortada, de un mundo pleno de vida y sabor que, al quebrarse, ese mundo-huevo-aborto se transforma en algo asqueroso; con su viscosidad se hace inmundo y, al poco, las yemas se convierten en algo viscoso y amarillo que ensucian la bolsa de malla, nueva, impoluta hasta entonces que deja de serlo para convertirse en algo áspero y no íntimo como cuando lo tejía. La bolsa, también metáfora de su mundo limpio, casero e impoluto.
Por eso ella se siente a salvo en su casa, en un noveno piso, desde el que ve el cielo y sólo se cuela la brisa a través de las ventanas.
Cuando no le queda más remedio que abandonar el tranvía, en una parada que no es la suya, llega al Jardín botánico donde entra para descansar, para hacer algo inusual, allí observa toda la vida, toda la belleza que bulle en él. Un belleza y una vida que, a su vez, conllevan todo un mundo microscópico, y no tanto, que hace su labor de zapa, con sus miserias que casi nos pasan desapercibidas: la belleza de una flor, junto con el olor nauseabundo de otra que agoniza; el tronco del árbol lleno de vida, “atacado” por los parásitos que se alimentan de él… “Inquieta, miró en torno. Las ramas se balanceaban, las sombras vacilaban sobre el suelo. Un gorrión escarbaba en la tierra. Y de repente, con malestar, le pareció haber caído en una emboscada. En el Jardín se hacía un trabajo secreto del cual ella comenzaba a apercibirse”.
Y este mundo, al regresar a su hogar, se da cuenta de que se repite en su casa: “El pequeño horror del polvo ligando en hilos la parte inferior del fogón, donde descubrió la pequeña araña. Llevando el florero para cambiar el agua -estaba el horror de la flor entregándose lánguida y asquerosa a sus manos. El mismo trabajo secreto se hacía allí en la cocina. Cerca de la lata de basura, aplastó con el pie a una hormiga. El pequeño asesinato de la hormiga. El pequeño cuerpo temblaba. Las gotas de agua caían en el agua inmóvil de la pileta. Los abejorros de verano. El horror de los abejorros inexpresivos”.
En cuanto a los diálogos, son escasos, los pocos que hay se encuentran al final del texto. Uno entre la protagonista y su hijo, a quien asusta con su cambio, porque el chico lo percibe; otro entre Ana y el marido a quien ni se describe ni se le, casi, “escucha”.
Se trata de un relato muy metafórico, simbolista incluso.

Mi teoría del huevo:
1 – Fuente de nueva vida.
2 - Aborto de gallina, capaz de alimentar a los humanos, fuente de vida.
3 – De manera simbólica: mundo que guarda una vida en su interior.
4.- Roto: aborto-muerte-mundo destruído: algo viscoso que repele, como la muerte.


Sin buscarlo, es interesante seguir el hilo que une a tres de los relatos comentados en el Taller:

- El balcón, de Felisberto Hernández.
- Felicidad, de Katherine Mansfield.
- Amor, de Clarice Lispector.

Con seguridad ninguno de estos tres autores se conoció. Clarice Lispector, tal vez, tuvo noticia de los dos primeros ya que es la más moderna de los tres, pero es curioso que en ellos se den imágenes similares, o fobias, o gustos, como quiera que sea que ellos lo vieran y que los añaden en sus obras. En los tres relatos hay que señalar:

- La presencia de una araña negra. ¿Como animal premonitorio, de mal agüero?

- Presencia de los gatos:
* En El balcón, el autor compara al silencio como un gato de gran cola negra,
* En Felicidad, la Mansfield hace que dos gatos se persigan como dos sombras por el jardín,
* En Amor, “… un poderoso gato. Su pelaje era suave”

- Presencia de la luna, al menos en Felicidad y en Amor, en El balcón se hace mención a “la noche”, pero no a la luna en particular.

- Presencia del mundo vegetal, jardines:
* En El balcón, pequeño jardín con fuente y árboles.
* En Felicidad, el jardín de la casa y el peral cubierto de flores.
* En Amor, el Jardín botánico.

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Clarice Lispector, AMOR. Por Consuelo Gómez.

Pau florido - Jardín botánico (Brasil)
Imagen de Wikipedia

COMENTARIO DE TEXTO: AMOR.

Consuelo Gómez

1. El narrador es una voz. Tercera persona.
2. La protagonista es ANA.
3. El niño, el marido y el ciego son los otros personajes. El resto, el cobrador de la luz, el conductor del tranvía, el chico de los recados, los hermanos con sus mujeres y sus hijos, son personajes por alusiones.
4. El diálogo es insertado en el texto. (Bueno aquí no tengo muy claro el concepto) ¿Insertado en el texto es cuando el narrador nos lo cuenta?
6. Del paisaje solo describe algún detalle de la casa, el Jardín Botánico y una calle del trayecto del tranvía.
7. Transcurre todo en una tarde noche.
8. Realista.
9. Normal.
10. Me ha producido ansiedad, creo que porque no lo comprendo bien.

COMENTARIO
Ana es una mujer insatisfecha con su vida pasada y se ha creado una a su medida, que considera le ha quedado perfecta. A falta o para no tener emociones reales busca siempre estar ocupada, ser imprescindible por eso no soporta la hora difícil, cuando no se siente útil ni necesitada. Moldea para su vida organizada minuciosamente todas las piezas, incluido los hijos y el marido. No permite que nada se salga de su control.
La vista del ciego en el tranvía la devuelve a la vida real y se siente angustiada y desorientada. Cree que es arrastrada por una fuerza sobrenatural, como llamada a ayudar a los necesitados. Cree que ya no podrá huir.
La verdad, estoy perdida.

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Clarice Lispector, AMOR. Por Pepi Núñez.

Tecido Urbano Carioca - Panorámica nocturna de Río - Brasil
Imagen obtenida en la enciclopedia Wikipedia

Comentario de texto del relato Amor de Clarice Lispector

Narrador en tercera persona
Protagonista. Ana
Personajes. El ciego, su hijo, su esposo, el conductor, los pasajeros.
Diálogos. Pocos, directos e insertados en el texto.
La acción transcurre por la tarde-noche.
Paisaje. Se describe las calles por donde va el tranvía, y el jardín Botánico.
Figura retórica. El relato está lleno de ellas, hay muchas personificaciones, da la impresión que el tranvía tiene vida propia. Me ha llamado la atención la utilización de mucho oxímoron.

Opinión personal.
Es un relato fácil de leer, pero difícil de comprender (para mí), lo he tenido que leer tres o cuatro veces para entender un poco a su protagonista.
Ana es una mujer aparentemente feliz con su rol de esposa y madre, su casa roza la perfección, guisa, limpia, cose, no hay una mota de polvo. Se siente realizada. Incluso comenta que antes de casarse, aquel tiempo ya olvidado, había sido confundido como felicidad. Nos damos cuenta que esta mujer es dichosa, mientras sus hijos dependen de ella o está haciendo las tareas de la casa. Hay una hora de la tarde que le hace sentir miedo. Es cuando se encuentra sola, se deprime y sale a comprar lo que necesita. En realidad busca hacer tiempo hasta que vuelvan los niños. En una de esas salidas, mientras va en un tranvía ve a un ciego mascando chicle. Parece una tontería, pero esta imagen va a trastornar su metódica vida. Este ciego va a remover una serie de deseos e inquietudes que ella ha querido ignorar.
Su paseo por el jardín, el cual encuentra tan hermoso, y descubre tantas cosas bellas, que entre este y el recuerdo del ciego, llega a sentir temor por el infierno. Su abrazo asfixiante a su hijo y el temor que se escapa de sus palabras – No dejes que mamá te olvide.
A mi me cuesta trabajo entender ese amor platónico que Ana siente por el ciego. A menos que ese ciego le haya hecho a ella, ver su propia ceguera, con la que cree vivir una vida en donde cada cosa está en el lugar correcto. Ella cree que esa perfección es la felicidad, y a veces hace falta cierto “desorden”que rompa tanta monotonía.
El final del relato da a entender ese paso, en una tarde de amor intenso y sentir diferentes emociones a tener el corazón vacío. Quizás así es como ella realmente tiene su vida.

Pepi Núñez 24/02/09

Lecturas autores consagrados: comentario de texto al relato de Clarice Lispector, AMOR, por Isabel Fraile.

Cristo del Corcovado - Río de Janeiro, Brasil
Imagen recibida por e-mail

Comentario de Amor, de Clarice Lispector. Por Isabel Fraile.

Narrador: Voz en tercera persona.
Protagonista: Ana y el ciego.
Hay cantidad de personajes: Ocupantes del tranvía, transeúntes, familiares, las criadas del edificio etc...
Se nota el paso del tiempo. Apenas hay diálogo. Existe descripción del paisaje (parque).
Figuras retóricas: Comparación, metáfora, oxímoron, poliptoton.

Opinión personal:
El relato de Amor es el despertar de Ana, la protagonista. El sencillo gesto de un ciego mascando clique rompe la monotonía en la vida de esta mujer. La ruptura de los huevos, es una forma metafórica con la que la autora expresa ese despertar. Ana se agarra a la seguridad del hogar, de los hijos, y de la rutina diaria. Se convence a si misma de ser la vida por ella elegida. Cuanto más lo repite, más lejos está de ser cierto. Por eso teme la hora en que se queda a solas consigo misma.
Me llama la atención la sorpresa que siente al descubrir la vida que bulle en el parque. La vida con sus dos caras. Por un lado la lozanía de las flores, junto a la podredumbre de algunos frutos caídos de los árboles y las telas de araña. Algo similar a lo que ocurre bajo el fogón de su casa y que hasta ese momento le había pasado desapercibido. Las explosiones del fogón me parecen una velada referencia sexual.
Por otro lado, al volver a casa buscando la seguridad, todo le parece un poco extraño .Incluso su mismo hijo. Al niño le pasa igual, siente a su madre cambiada y eso le asusta, la mira como si no la reconociera. La mujer que ha salido de casa por la mañana ha sufrido una transformación. Descubre lo mejor y peor de sí misma.
Me ha parecido un relato interesante. Puede que algunas mujeres nos hayamos parecido a la protagonista en algún momento de nuestra vida. Hasta que se rompieron los huevos.

miércoles, 22 de abril de 2009

Lecturas de autores consagrados. Clarice Lispector, relato: "Amor".

AMOR

Clarice Lispector
(Tchetchelnik o Chechelnyk, Ucrania 10 de diciembre de 1920 - Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977)



Un poco cansada, con las compras deformando la nueva bolsa de malla, Ana subió al tranvía. Depositó la bolsa sobre las rodillas y el tranvía comenzó a andar. Entonces se recostó en el banco en busca de comodidad, con un suspiro casi de satisfacción. Los hijos de Ana eran buenos, algo verdadero y jugoso. Crecían, se bañaban, exigían, malcriados, por momentos cada vez más completos. La cocina era espaciosa, el fogón estaba descompuesto y hacía explosiones. El calor era fuerte en el departamento que estaban pagando de a poco. Pero el viento golpeando las cortinas que ella misma había cortado recordaba que si quería podía enjugarse la frente, mirando el calmo horizonte. Lo mismo que un labrador. Ella había plantado las simientes que tenía en la mano, no las otras, sino esas mismas. Y los árboles crecían.
Crecía su rápida conversación con el cobrador de la luz, crecía el agua llenando la pileta, crecían sus hijos, crecía la mesa con comidas, el marido llegando con los diarios y sonriendo de hambre, el canto importuno de las sirvientas del edificio. Ana prestaba a todo, tranquilamente, su mano pequeña y fuerte, su corriente de vida. Cierta hora de la tarde era la más peligrosa. A cierta hora de la tarde los árboles que ella había plantado se reían de ella. Cuando ya no precisaba más de su fuerza, se inquietaba. Sin embargo, se sentía más sólida que nunca, su cuerpo había engrosado un poco, y había que ver la forma en que cortaba blusas para los chicos, con la gran tijera restallando sobre el género. Todo su deseo vagamente artístico hacía mucho que se había encaminado a transformar los días bien realizados y hermosos; con el tiempo su gusto por lo decorativo se había desarrollado suplantando su íntimo desorden. Parecía haber descubierto que todo era susceptible de perfeccionamiento, que a cada cosa se prestaría una apariencia armoniosa; la vida podría ser hecha por la mano del hombre.
En el fondo, Ana siempre había tenido necesidad de sentir la raíz firme de las cosas. Y eso le había dado un hogar, sorprendentemente. Por caminos torcidos había venido a caer en un destino de mujer, con la sorpresa de caber en él como si ella lo hubiera inventado. El hombre con el que se había casado era un hombre de verdad, los hijos que habían tenido eran hijos de verdad. Su juventud anterior le parecía tan extraña como una enfermedad de vida. Había surgido de ella muy pronto para descubrir que también sin la felicidad se vivía: aboliéndola, había encontrado una legión de personas, antes invisibles, que vivían como quien trabaja con persistencia, continuidad, alegría. Lo que le había sucedido a Ana antes de tener su hogar ya estaba para siempre fuera de su alcance: era una exaltación perturbada a la que tantas veces había confundido con una insoportable felicidad. A cambio de eso, había creado algo al fin comprensible, una vida de adulto. Así lo había querido ella y así lo había escogido. Su precaución se reducía a cuidarse en la hora peligrosa de la tarde, cuando la casa estaba vacía y sin necesitar ya de ella, el sol alto, y cada miembro de la familia distribuido en sus ocupaciones. Mirando los muebles limpios, su corazón se apretaba un poco con espanto. Pero en su vida no había lugar para sentir ternura por su espanto: ella lo sofocaba con la misma habilidad que le habían transmitido los trabajos de la casa. Entonces salía para hacer las compras o llevar objetos para arreglar, cuidando del hogar y de la familia y en rebeldía con ellos. Cuando volvía ya era el final de la tarde y los niños, de regreso del colegio, le exigían. Así llegaba la noche, con su tranquila vibración. De mañana despertaba aureolada por los tranquilos deberes. Nuevamente encontraba los muebles sucios y llenos de polvo, como si regresaran arrepentidos. En cuanto a ella misma, formaba oscuramente parte de las raíces negras y suaves del mundo. Y alimentaba anónimamente la vida. Y eso estaba bien. Así lo había querido y elegido ella.
El tranvía vacilaba sobre las vías, entraba en calles anchas. Enseguida soplaba un viento más húmedo anunciando, mucho más que el fin de la tarde, el final de la hora inestable. Ana respiró profundamente y una gran aceptación dio a su rostro un aire de mujer.
El tranvía se arrastraba, enseguida se detenía. Hasta la calle Humaitá tenía tiempo de descansar. Fue entonces cuando miró hacia el hombre detenido en la parada. La diferencia entre él y los otros es que él estaba realmente detenido. De pie, sus manos se mantenían extendidas. Era un ciego.
¿Qué otra cosa había hecho que Ana se fijase erizada de desconfianza? Algo inquietante estaba pasando. Entonces lo advirtió: el ciego masticaba chicle... Un hombre ciego masticaba chicle.
Ana todavía tuvo tiempo de pensar por un segundo que los hermanos irían a comer; el corazón le latía con violencia, espaciadamente. Inclinada, miraba al ciego profundamente, como se mira lo que no nos ve. Él masticaba goma en la oscuridad. Sin sufrimiento, con los ojos abiertos. El movimiento, al masticar, lo hacía parecer sonriente y de pronto dejó de sonreír, sonreír y dejar de sonreír -como si él la hubiese insultado, Ana lo miraba. Y quien la viese tendría la impresión de una mujer con odio. Pero continuaba mirándolo, cada vez más inclinada -el tranvía arrancó súbitamente, arrojándola desprevenida hacia atrás y la pesada bolsa de malla rodó de su regazo y cayó en el suelo. Ana dio un grito y el conductor dio la orden de parar antes de saber de qué se trataba; el tranvía se detuvo, los pasajeros miraron asustados. Incapaz de moverse para recoger sus compras, Ana se irguió pálida. Una expresión desde hacía tiempo no usada en el rostro resurgía con dificultad, todavía incierta, incomprensible. El muchacho de los diarios reía entregándole sus paquetes. Pero los huevos se habían quebrado en el paquete de papel de diario. Yemas amarillas y viscosas se pegoteaban entre los hilos de la malla. El ciego había interrumpido su tarea de masticar chicle y extendía las manos inseguras, intentando inútilmente percibir lo que estaba sucediendo. El paquete de los huevos fue arrojado fuera de la bolsa y, entre las sonrisas de los pasajeros y la señal del conductor, el tranvía reinició nuevamente la marcha.
Pocos instantes después ya nadie la miraba. El tranvía se sacudía sobre los rieles y el ciego masticando chicle había quedado atrás para siempre. Pero el mal ya estaba hecho.
La bolsa de malla era áspera entre sus dedos, no íntima como cuando la había tejido. La bolsa había perdido el sentido, y estar en un tranvía era un hilo roto; no sabía qué hacer con las compras en el regazo. Y como una extraña música, el mundo recomenzaba a su alrededor. El mal estaba hecho. ¿Por qué?, ¿acaso se había olvidado de que había ciegos? La piedad la sofocaba, y Ana respiraba con dificultad. Aun las cosas que existían antes de lo sucedido ahora estaban precavidas, tenían un aire hostil, perecedero... El mundo nuevamente se había transformado en un malestar. Varios años se desmoronaban, las yemas amarillas se escurrían. Expulsada de sus propios días, le parecía que las personas en la calle corrían peligro, que se mantenían por un mínimo equilibrio, por azar, en la oscuridad; y por un momento la falta de sentido las dejaba tan libres que ellas no sabían hacia dónde ir. Notar una ausencia de ley fue tan súbito que Ana se agarró al asiento de enfrente, como si se pudiera caer del tranvía, como si las cosas pudieran ser revertidas con la misma calma con que no lo eran. Aquello que ella llamaba crisis había venido, finalmente. Y su marca era el placer intenso con que ahora gozaba de las cosas, sufriendo espantada. El calor se había vuelto menos sofocante, todo había ganado una fuerza y unas voces más altas. En la calle Voluntarios de la Patria parecía que estaba pronta a estallar una revolución. Las rejas de las cloacas estaban secas, el aire cargado de polvo. Un ciego mascando chicle había sumergido al mundo en oscura impaciencia. En cada persona fuerte estaba ausente la piedad por el ciego, y las personas la asustaban con el vigor que poseían. Junto a ella había una señora de azul, ¡con un rostro! Desvió la mirada, rápido. ¡En la acera, una mujer dio un empujón al hijo! Dos novios entrelazaban los dedos sonriendo... ¿Y el ciego? Ana se había deslizado hacia una bondad extremadamente dolorosa.
Ella había calmado tan bien a la vida, había cuidado tanto que no explotara. Mantenía todo en serena comprensión, separaba una persona de las otras, las ropas estaban claramente hechas para ser usadas y se podía elegir por el diario la película de la noche, todo hecho de tal modo que un día sucediera al otro. Y un ciego masticando chicle lo había destrozado todo. A través de la piedad a Ana se le aparecía una vida llena de náusea dulce, hasta la boca.
Solamente entonces percibió que hacía mucho que había pasado la parada para descender. En la debilidad en que estaba, todo la alcanzaba con un susto; descendió del tranvía con piernas débiles, miró a su alrededor, asegurando la bolsa de malla sucia de huevo. Por un momento no consiguió orientarse. Le parecía haber descendido en medio de la noche.
Era una calle larga, con altos muros amarillos. Su corazón latía con miedo, ella buscaba inútilmente reconocer los alrededores, mientras la vida que había descubierto continuaba latiendo y un viento más tibio y más misterioso le rodeaba el rostro. Se quedó parada mirando el muro. Al fin pudo ubicarse. Caminando un poco más a lo largo de la tapia, cruzó los portones del Jardín Botánico.
Caminaba pesadamente por la alameda central, entre los cocoteros. No había nadie en el Jardín. Dejó los paquetes en el suelo, se sentó en un banco de un atajo y allí se quedó por algún tiempo.
La vastedad parecía calmarla, el silencio regulaba su respiración. Ella se adormecía dentro de sí.
De lejos se veía la hilera de árboles donde la tarde era clara y redonda. Pero la penumbra de las ramas cubría el atajo.
A su alrededor se escuchaban ruidos serenos, olor a árboles, pequeñas sorpresas entre los "cipós". Todo el Jardín era triturado por los instantes ya más apresurados de la tarde. ¿De dónde venía el medio sueño por el cual estaba rodeada? Como por un zumbar de abejas y de aves. Todo era extraño, demasiado suave, demasiado grande. Un movimiento leve e íntimo la sobresaltó: se volvió rápida. Nada parecía haberse movido. Pero en la alameda central estaba inmóvil un poderoso gato. Su pelaje era suave. En una nueva marcha silenciosa, desapareció.
Inquieta, miró en torno. Las ramas se balanceaban, las sombras vacilaban sobre el suelo. Un gorrión escarbaba en la tierra. Y de repente, con malestar, le pareció haber caído en una emboscada. En el Jardín se hacía un trabajo secreto del cual ella comenzaba a apercibirse.
En los árboles las frutas eran negras, dulces como la miel. En el suelo había carozos llenos de orificios, como pequeños cerebros podridos. El banco estaba manchado de jugos violetas. Con suavidad intensa las aguas rumoreaban. En el tronco del árbol se pegaban las lujosas patas de una araña. La crudeza del mundo era tranquila. El asesinato era profundo. Y la muerte no era aquello que pensábamos.
Al mismo tiempo que imaginario, era un mundo para comerlo con los dientes, un mundo de grandes dalias y tulipanes. Los troncos eran recorridos por parásitos con hojas, y el abrazo era suave, apretado. Como el rechazo que precedía a una entrega, era fascinante, la mujer sentía asco, y a la vez era fascinada.
Los árboles estaban cargados, el mundo era tan rico que se pudría. Cuando Ana pensó que había niños y hombres grandes con hambre, la náusea le subió a la garganta, como si ella estuviera grávida y abandonada. La moral del Jardín era otra. Ahora que el ciego la había guiado hasta él, se estremecía en los primeros pasos de un mundo brillante, sombrío, donde las victorias-regias flotaban, monstruosas. Las pequeñas flores esparcidas sobre el césped no le parecían amarillas o rosadas, sino del color de un mal oro y escarlatas. La descomposición era profunda, perfumada... Pero todas las pesadas cosas eran vistas por ella con la cabeza rodeada de un enjambre de insectos, enviados por la vida más delicada del mundo. La brisa se insinuaba entre las flores. Ana, más adivinaba que sentía su olor dulzón... El Jardín era tan bonito que ella tuvo miedo del Infierno.
Ahora era casi noche y todo parecía lleno, pesado, un esquilo* pareció volar con la sombra. Bajo los pies la tierra estaba fofa, Ana la aspiraba con delicia. Era fascinante, y ella se sentía mareada.
Pero cuando recordó a los niños, frente a los cuales se había vuelto culpable, se irguió con una exclamación de dolor. Tomó el paquete, avanzó por el atajo oscuro y alcanzó la alameda. Casi corría, y veía el Jardín en torno de ella, con su soberbia impersonalidad. Sacudió los portones cerrados, los sacudía apretando la madera áspera. El cuidador apareció asustado por no haberla visto.
Hasta que no llegó a la puerta del edificio, había parecido estar al borde del desastre. Corrió con la bolsa hasta el ascensor, su alma golpeaba en el pecho: ¿qué sucedía? La piedad por el ciego era muy violenta, como una ansiedad, pero el mundo le parecía suyo, sucio, perecedero, suyo. Abrió la puerta de la casa. La sala era grande, cuadrada, los picaportes brillaban limpios, los vidrios de las ventanas brillaban, la lámpara brillaba: ¿qué nueva tierra era ésa? Y por un instante la vida sana que hasta entonces llevara le pareció una manera moralmente loca de vivir. El niño que se acercó corriendo era un ser de piernas largas y rostro igual al suyo, que corría y la abrazaba. Lo apretó con fuerza, con espanto. Se protegía trémula. Porque la vida era peligrosa. Ella amaba el mundo, amaba cuanto había sido creado, amaba con repugnancia. Del mismo modo en que siempre había sido fascinada por las ostras, con aquel vago sentimiento de asco que la proximidad de la verdad le provocaba, avisándola. Abrazó al hijo casi hasta el punto de estrujarlo. Como si supiera de un mal -¿el ciego o el hermoso Jardín Botánico?- se prendía a él, a quien quería por encima de todo. Había sido alcanzada por el demonio de la fe. La vida es horrible, dijo muy bajo, hambrienta. ¿Qué haría en caso de seguir el llamado del ciego? Iría sola... Había lugares pobres y ricos que necesitaban de ella. Ella precisaba de ellos...
-Tengo miedo -dijo. Sentía las costillas delicadas de la criatura entre los brazos, escuchó su llanto asustado.
-Mamá -exclamó el niño. Lo alejó de sí, miró aquel rostro, su corazón se crispó.
-No dejes que mamá te olvide -le dijo.
El niño, apenas sintió que el abrazo se aflojaba, escapó y corrió hasta la puerta de la habitación, de donde la miró más seguro. Era la peor mirada que jamás había recibido. La sangre le subió al rostro, afiebrándolo.
Se dejó caer en una silla, con los dedos todavía presos en la bolsa de malla. ¿De qué tenía vergüenza?
No había cómo huir. Los días que ella había forjado se habían roto en la costra y el agua se escapaba. Estaba delante de la ostra. Y no sabía cómo mirarla. ¿De qué tenía vergüenza? Porque ya no se trataba de piedad, no era solamente piedad: su corazón se había llenado con el peor deseo de vivir.
Ya no sabía si estaba del otro lado del ciego o de las espesas plantas. El hombre poco a poco se había distanciado, y torturada, ella parecía haber pasado para el lado de los que le habían herido los ojos. El Jardín Botánico, tranquilo y alto, la revelaba. Con horror descubría que ella pertenecía a la parte fuerte del mundo -¿y qué nombre se debería dar a su misericordia violenta? Sería obligada a besar al leproso, pues nunca sería solamente su hermana. Un ciego me llevó hasta lo peor de mí misma, pensó asustada. Sentíase expulsada porque ningún pobre bebería agua en sus manos ardientes. ¡Ah!, ¡era más fácil ser un santo que una persona! Por Dios, ¿no había sido verdadera la piedad que sondeara en su corazón las aguas más profundas? Pero era una piedad de león.
Humillada, sabía que el ciego preferiría un amor más pobre. Y, estremeciéndose, también sabía por qué. La vida del Jardín Botánico la llamaba como el lobo es llamado por la luna. ¡Oh, pero ella amaba al ciego!, pensó con los ojos humedecidos. Sin embargo, no era con ese sentimiento con el que se va a la iglesia. Estoy con miedo, se dijo, sola en la sala. Se levantó y fue a la cocina para ayudar a la sirvienta a preparar la cena.
Pero la vida la estremecía, como un frío. Oía la campana de la escuela, lejana y constante. El pequeño horror del polvo ligando en hilos la parte inferior del fogón, donde descubrió la pequeña araña. Llevando el florero para cambiar el agua -estaba el horror de la flor entregándose lánguida y asquerosa a sus manos. El mismo trabajo secreto se hacía allí en la cocina. Cerca de la lata de basura, aplastó con el pie a una hormiga. El pequeño asesinato de la hormiga. El pequeño cuerpo temblaba. Las gotas de agua caían en el agua inmóvil de la pileta. Los abejorros de verano. El horror de los abejorros inexpresivos. Horror, horror. Caminaba de un lado para otro en la cocina, cortando los bifes, batiendo la crema. En torno a su cabeza, en una ronda, en torno de la luz, los mosquitos de una noche cálida. Una noche en que la piedad era tan cruda como el mal amor. Entre los dos senos corría el sudor. La fe se quebrantaba, el calor del horno ardía en sus ojos.
Después vino el marido, vinieron los hermanos y sus mujeres, vinieron los hijos de los hermanos.
Comieron con las ventanas todas abiertas, en el noveno piso. Un avión estremecía, amenazando en el calor del cielo. A pesar de haber usado pocos huevos, la comida estaba buena. También sus chicos se quedaron despiertos, jugando en la alfombra con los otros. Era verano, sería inútil obligarlos a ir a dormir. Ana estaba un poco pálida y reía suavemente con los otros.
Finalmente, después de la comida, la primera brisa más fresca entró por las ventanas. Ellos rodeaban la mesa, ellos, la familia. Cansados del día, felices al no disentir, bien dispuestos a no ver defectos. Se reían de todo, con el corazón bondadoso y humano. Los chicos crecían admirablemente alrededor de ellos. Y como a una mariposa, Ana sujetó el instante entre los dedos antes que desapareciera para siempre.
Después, cuando todos se fueron y los chicos estaban acostados, ella era una mujer inerte que miraba por la ventana. La ciudad estaba adormecida y caliente. Y lo que el ciego había desencadenado, ¿cabría en sus días? ¿Cuántos años le llevaría envejecer de nuevo? Cualquier movimiento de ella, y pisaría a uno de los chicos. Pero con una maldad de amante, parecía aceptar que de la flor saliera el mosquito, que las victorias-regias flotasen en la oscuridad del lago. El ciego pendía entre los frutos del Jardín Botánico.
¡Si ella fuera un abejorro del fogón, el fuego ya habría abrasado toda la casa!, pensó corriendo hacia la cocina y tropezando con su marido frente al café derramado.
-¿Qué fue? -gritó vibrando toda.
Él se asustó por el miedo de la mujer. Y de repente rió, entendiendo:
-No fue nada -dijo-, soy un descuidado -parecía cansado, con ojeras.
Pero ante el extraño rostro de Ana, la observó con mayor atención. Después la atrajo hacia sí, en rápida caricia.
-¡No quiero que te suceda nada, nunca! -dijo ella.
-Deja que por lo menos me suceda que el fogón explote -respondió él sonriendo. Ella continuó sin fuerzas en sus brazos.
Ese día, en la tarde, algo tranquilo había estallado, y en toda la casa había un clima humorístico, triste.
-Es hora de dormir -dijo él-, es tarde.
En un gesto que no era de él, pero que le pareció natural, tomó la mano de la mujer, llevándola consigo sin mirar para atrás, alejándola del peligro de vivir. Había terminado el vértigo de la bondad.
Había atravesado el amor y su infierno; ahora peinábase delante del espejo, por un momento sin ningún mundo en el corazón. Antes de acostarse, como si apagara una vela, sopló la pequeña llama del día.

Lecturas autores consagrados: músicos de la época de Clarice Lispector. Posmodernos.

Dream (1948) by John Cage




Pierre Boulez - Le soleil des eaux




Karlheinz Stockhausen




POSMODERNISMO:

John Cage (http://es.wikipedia.org/wiki/John_Cage).

Pierre Boulez (http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Boulez).

Karlheinz Stockhausen (http://es.wikipedia.org/wiki/Karlheinz_Stockhausen).

lunes, 20 de abril de 2009

Lecturas de autores consagrados. Clarice Lispector "Amor". Modernismo y vanguardias, por Juana Castillo.

Modernismo y vanguardias en la literatura brasileña de los primeros años del siglo XX.
El modernismo fue un movimiento cultural que se ocupó de la revisión de Brasil. Fue el resultado de los modelos europeos (vanguardias francesa e italiana) conjugados con las tendencias nacionales.

Mario de Andrade

La obra inicial del movimiento fue Paulicéia Desvairada (1922), de Mário Andrade, que tiene como personaje a la ciudad de São Paulo en ritmo acelerado de desarrollo. El otro centro del movimiento fue Río de Janeiro.

Paulo Menotti del Pichia


Oswald de Andrade

La Semana de Arte Moderno (febrero de 1922) se celebró en São Paulo y estuvo precedida por los trabajos de Menotti del Picchia y de Oswald de Andrade, que prepararon los espíritus para una renovación literaria. Algunos autores de vanguardia se unieron para combatir lo que consideraban rstos de un pasado muerto.

Paulo Prado en el centro

La idea inicial fue del pintor Oswald de Andrade, quien sugirió a Paulo Prado que organizase una semana de escándalos en São Paulo. Se llevó a cabo despojada de todo contenido político social o popular. Fue una reunión de intelectuales. El modernismo tuvo diferentes líneas, pero fue un factor de transformaciones y referencia de la actividad artística y literaria. Defendió ante todo la libertad de creación y experimentación. Embistió contra la estética académica; valoró los temas cotidianos, tratados de manera prosaica; propugnó el uso de la lengua respetando las diferencias geográficas del país. En São Paulo surgió el grupo Verde-Amarelo, patriótico y sentimental, que buscó se apoyó en el indigenismo.
La figura central del movimiento fue Mário Andrade, poeta, narrador, ensayista, musicólogo, folclorista y líder cultural, secundado siempre por su hermano Oswald de Andrade (1890-1954), autor de Los condenados (1922) con una prosa fragmentaria, llena de elementos contradictorios. Mejores son sus novelas Memorias sentimentales de João Miramar (1924) y Serafim Ponte Grande (1933), así como sus poemas Pau Brasil (1925) y Primer cuaderno de poesía (1927). Interpreta la cultura brasileña como un proceso de asimilación y recreación de la europea, ideas que expone en el Manifiesto Antropofágico (1928). Después de 1930 y de su adhesión al comunismo, escribió piezas de teatro como El hombre y el caballo (1934). Mário y Oswald Andrade lideraron el ala innovadora del modernismo en São Paulo.


Graça Aranha

En Río de Janeiro, el jefe del movimiento fue Graça Aranha (1868-1931), quien hizo una contribución significativa con su novela Canaan (1902).

Cécilia Meireles


Debe citarse también al grupo de la Revista Festa (1928), en la que se destacó Cecília Meireles (1901-1964), y de la Revista Estética (1924-1925), dirigida por Sérgio Buarque de Holanda (1902-1982) y Prudente de Morais Neto (1905-1927).

Manuel Bandeira

Estuvo ligado a los modernistas de São Paulo Manuel Bandeira, uno de los poetas brasileños más importantes que recogió la parte más sobresaliente de su poesía en Libertinagem (1930). A partir de los núcleos de São Paulo y de Río de Janeiro, la renovación literaria se expandió por Brasil a través de manifiestos, grupos e intercambios, y llegó a fructificar principalmente en Minas Gerais y en Río Grande do Sul. Los años treinta y cuarenta aceptaron plenamente el modernismo, junto al cual floreció el regionalismo crítico del nordeste.

Carlos Drumond de Andrade


Carlos Drumond de Andrade se adhirió al movimiento intentado componer una poesía no poética y fundiendo elementos tradicionales (pasado de la familia) con elementos utópicos (deseos de redención social): Sentimento do mundo (1940), José (1942) y Rosa del pueblo (1949).

Murilo Mendes


Murilo Mendes (1901-1975) inicia su producción con poesía humorística y recibe influencia del surrealismo.

Augusto Frederico Schmidt

Augusto Frederico Schmidt (1906-1965) fue un neorromántico que reaccionó frente al modernismo para restaurar el misterio en el tratamiento de temas como el amor y la muerte.

Vinícius de Morais

Vinícius de Morais (1913-1980) creó primero un poema lleno de alusiones trascendentes y se convirtió después en un cantor de la pasión y de la sencillez de lo cotidiano. La obra de Drumond y de Murilo se enmarca en la opción ideológica de vuelta al cristianismo, que marcó la cultura bajo el liderazgo de Alceu Amoroso Lima y se prolongó a través de la Acción Católica y el integrismo. En éste se encuentra Plínio Salgado (1895-1975), miembro del grupo Verde-Amarelo. Otávio de Faria (1908-1980) escribió trece volúmenes de novelas (1937-1977), en los que se ocupó de temas tales como la adolescencia frente al pecado, el límite entre la vocación y las convenciones. Entre ellos merece destacarse Tragedia burguesa. Mayor impacto tuvo la novela nordestina regionalista, en la que el hombre pobre del campo y de la ciudad es visto en la plenitud de su condición humana.

Graciliano Ramos

Graciliano Ramos (1892-1953) es un autor muy representativo de este periodo con obras como Vidas secas (1938), que narra la vida de una familia de vaqueros, reducida a la lucha por la supervivencia. En São Bernardo (1934) cuenta la historia de un trabajador rural que se convierte en propietario y su actitud violenta se traslada a la vida afectiva. Angustia (1936) se centra en el drama del desajuste de un hombre mediocre que se compensa mediante el crimen. Fue un escritor que no hizo concesiones a la calidad de la escritura; es moderno por el tratamiento que da a la tradición.

Tendencias contemporáneas.
El experimentalismo estético de la Semana de Arte Moderno acabó generando una conciencia nueva con la que se revisaron viejos y nuevos problemas de la cultura, como la calidad y la tradición. El interés por la vida contemporánea orientó los trabajos de Josué de Castro, Caio Prado Júnior, Jorge Amado y Jorge de Lima.

Josué de Castro

Caio Prado jr.

Jorge Amado



El Estado Novo (1937-1945) y la II Guerra Mundial agudizaron las tensiones en el plano de las ideas, y nuevas configuraciones históricas desembocaron en nuevas experiencias en las artes en general y en la literatura en particular. La producción de los autores de la primera mitad de nuestro siglo deja traslucir nuevas angustias y nuevos proyectos en la obra de poetas, narradores y ensayistas.
En la poesía la generación del 45 acentuó el rigor métrico. El grupo menospreció las conquistas del modernismo. En el panorama de la nueva poesía brasileña, Fernando Ferreira de Loanda (1924-2002) insiste en la afirmación de la diferencia y en la búsqueda de nuevos caminos. También es la posición de Alphonsus Guimarães Filho (1918-2008 ), Péricles Eugênio da Silva Ramos (1919-1992), João Cabral de Melo Neto (1920-1999), Paulo Mendes Campos (1922-1991), Hélio Pelegrino (1924-1988) y Ledo Ivo (1924- ), entre otros. Ellos han defendido un género intimista en el que las imágenes son el correlato del sentimiento que los símbolos ocultan y sugieren, sometiéndose a exigencias técnicas y formales. Después de 1950, la obsesión por el desarrollo se vuelve dominante y el nacionalismo se desplaza de la derecha hacia las ideologías izquierdistas. En la ficción se destaca João Guimarães Rosa (1908-1967), en cuya obra lo natural, lo infantil y lo místico se recuperan en las fuentes del lenguaje no letrado. En la ficción, además, el realismo cientificista del siglo XIX es sustituido por la visión crítica de las relaciones sociales (Erico Veríssimo (1905-1975), José Américo de Almeida (1887-1980)). En la novela psicológica se avanza por el camino de la introspección apoyada en el psicoanálisis. El socialismo, las teorías freudianas, el catolicismo, se utilizan para la comprensión del hombre social.
El concretismo o poesía concreta se impuso después de 1956 como expresión de la vanguardia estética. El grupo inicial fue el de la Antología Noigrandes. Nombres relevantes de esta tendencia son el de Haroldo de Campos (1929-2003), Augusto de Campos y Décio Pignatari (1927). El grupo abandonó el verso en busca de una sintaxis espacial. El punto de partida de la estética se basa en la estructura verbo-visual. Innovó en el campo semántico (ideogramas), sintáctico (redistribución de elementos del discurso), léxico (neologismos, extranjerismos, tecnicismos), morfológico (desintegración de los sintagmas en sus fonemas), fonético (aliteraciones, asonancias), topográfico (abolición del verso, uso constructivo de espacios en blanco). Son desdoblamientos de la vanguardia concretista los trabajos de autores mineiros reunidos en las revistas Tendências (1957), Ptyx (1963) y Vereda (1964), publicadas en Belo Horizonte. Hoy el poema está guiado por la "dirección de la objetividad", es decir, por la búsqueda de imágenes que vuelvan al texto instrumento de crítica de la realidad social, además de la búsqueda de códigos que lo inserten en la comunicación de masas. En esta poesía participativa se reúnen autores como Ferreira Gullar (1930) con La lucha corporal (1954), Dentro de la noche veloz (1975) y Antología poética (1976), y João Cabral de Melo Neto (1920-1999) con Piedra del sueño (1942).

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"Literatura Brasileña" Parte de los datos han sido sacados de la Enciclopedia Microsoft Encarta 99. Otros, junto con las fotografías de algunos de los autores, proceden de Internet.

miércoles, 15 de abril de 2009

Lecturas de autores consagrados. Clarice Lispector "Amor". Arte y música brasileña contemporánea a la autora por Juana Castillo.

Arte.
La escultura floreció durante los siglos XVIII y XIX en Brasil. La mayoría de las obras representaban destacadas figuras religiosas. Gran parte del arte brasileño anterior al siglo XX fue anónimo, pero la influencia de este trabajo ha sido importante y sus vestigios se pueden ver en la obra de artistas contemporáneos brasileños.
PAZ
Mural de las Naciones Unidas en Nueva York
Óleo de Cândido Portinari

El pintor Cândido Portinari (http://es.wikipedia.org/wiki/Candido_Portinari), en un mural ejecutado para la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, muestra claramente estas influencias del pasado.
Muchos artistas brasileños contemporáneos han seguido trayectorias artísticas individuales inequívocas que han recibido el reconocimiento internacional. Este es el caso de los arquitectos Oscar Niemeyer (http://es.wikipedia.org/wiki/Oscar_Niemeyer) y Lucio Costa (http://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%BAcio_Costa), artífices de Brasilia, ciudad considerada uno de los hitos de la arquitectura contemporánea.


Catedral de Brasilia - Lucio Costa



Salô de Atos Tiradentes- Oscar Niemeyer - Sao Paulo



Música.

Heitor Villa-Lobos (http://es.wikipedia.org/wiki/Heitor_Villa-Lobos) es considerado quizás el compositor brasileño de más talento. Sus obras se basan en gran medida en temas del folclore brasileño.

Heitor Villa-Lobos: Prelude N.2 Extract



La soprano brasileña Bidú Sayão (http://es.wikipedia.org/wiki/Bid%C3%BA_Sayao) ha sido una intérprete famosa de su música.

Bidu Sayão sings Villa-Lobos' Floresta do Amazonas


Brasil tiene una rica tradición de música popular que sintetiza elementos de la música tradicional africana y portuguesa. Un baile de salón brasileño, la samba, se hizo muy popular internacionalmente en la década de 1930. Su música, basada en aquellos bailes folclóricos originarios de África, se extendió rápidamente y con el tiempo dio lugar a la bossa-nova. Las melodías pegadizas y los ritmos de la bossa-nova han sido interpretados por multitud de artistas, como el guitarrista y cantante João Gilberto (http://es.wikipedia.org/wiki/Jo%C3%A3o_Gilberto).

Joao Gilberto - Garota de Ipanema (junto a Tom Jobim)


Entre los compositores contemporáneos se encuentran Luis Bonfa (http://es.wikipedia.org/wiki/MPB) y Antonio Carlos Jobim (http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Carlos_Jobim), que compuso la partitura para la película Orfeo negro (http://es.wikipedia.org/wiki/Orfeo_negro).


BRAZIL MANHA DE CARNAVAL BY LUIZ BONFA



Juana Castillo

martes, 14 de abril de 2009

Lecturas autores consagrados: músicos de la época de Clarice Lispector. Neoclásicos.

NEOCLASICISMO
Stravinsky Rito de la Primavera - Dance de las jóvenes




Romeo y Julieta (Sergei-Prokofiev)




Béla Bartók Rumanian folk Dances(The Rajko orchestra)

lunes, 13 de abril de 2009

Lecturas autores consagrados: músicos y pintores contemporáneos a Clarice Lispector. Por Isabel Fraile

Trabajo sobre músicos y pintores contemporáneos a Clarice Lispector

Pintores 1920/1970

El arte del siglo XX se caracteriza por configurarse de múltiples corrientes que se denominan ismos. No todas las tendencias se suceden linealmente en el tiempo, sino que muchas son coetáneas y tienen interrelaciones entre ellas.

Surrealismo:

Marc Chagall (1887 - 1985). The Ballet Theatre
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Max Ernst (1891 – 1976). Silencio
http://es.wikipedia.org/wiki/Max_Ernst

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Joan Miró (1893 - 1983). Vuelo de pájaros
http://es.wikipedia.org/wiki/Joan_Mir%C3%B3

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Masson (1896 - 1987). El pintor y el tiempo, 1938

http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9_Masson

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Magritte (1898 - 1976). Falso espejo
http://es.wikipedia.org/wiki/Magritte

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Tanguy (1900 - 1985).

http://es.wikipedia.org/wiki/Tanguy

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Salvador Dalí (1904 - 1989). La crucifixión

http://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_Dal%C3%AD

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Dadaísmo:

Marcel Duchamp (1887 - 1968). Paradise

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Cubismo:


Picasso (1881-1973). Les demoiselles d´Avignon

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Pop-Art:

Andy Warhol (1928 - 1987).

Diferentes estudios sobre la cara de Marilyn Monroe


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Roy Lichtenstein (1923-1997).

http://es.wikipedia.org/wiki/Roy_Lichtenstein



Músicos 1920/1970

NEOCLASICISMO:

Igor Stravinski (http://es.wikipedia.org/wiki/Igor_Stravinski).

Sergei Prokofiev (http://es.wikipedia.org/wiki/Sergei_Prokofiev).

Béla Bartok (http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%A9la_Bart%C3%B3k).


POSMODERNISMO:

John Cage (http://es.wikipedia.org/wiki/John_Cage).

Pierre Boulez (http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Boulez).

Karlheinz Stockhausen (http://es.wikipedia.org/wiki/Karlheinz_Stockhausen).


MINIMALISMO:

Terry Riley (http://es.wikipedia.org/wiki/Terry_Riley).

Mike Oldfield (http://es.wikipedia.org/wiki/Mike_Oldfield).

Philip Glass (http://es.wikipedia.org/wiki/Philip_Glass).

MÚSICA ELECTRÓNICA:

Pierre Schaeffer (http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Schaeffer).

Olivier Messiaen (http://es.wikipedia.org/wiki/Olivier_Messiaen).

Edgar Varese (http://es.wikipedia.org/wiki/Edgar_Varese).

Isabel Fraile.

Nota.- Los músicos irán en una entrada aparte (para poder añadir vídeos).

Lecturas de autores consagrados. Clarice Lispector "Amor". Escritores contemporáneos. Por Pepi Núñez.

Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Fue hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia, quienes lo bautizaron con cinco nombres, siguiendo sus costumbres italianas.
Reseña biográfica.- Poeta y novelista uruguayo nacido en 1920 en Paso de Los Toros. Recibió la formación primaria y secundaria en Montevideo y a los dieciocho años se trasladó a Buenos Aires donde residió por varios años. En 1945 formó parte del famoso semanario «Marcha» donde se formó como periodista, colaborando allí hasta 1974. Ocupó el cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo.
Desde 1983 se radicó en España donde permanece la mayor parte del año. Obtuvo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía y recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante.
Su vasta producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas letras de canciones, cuentos y ensayos, traducidos en su mayoría a varios idiomas. De su extensa obra se encuentran entre otros, la novela «Gracias por el fuego», «El olvido está lleno de memoria», y los poemarios, «Inventario Uno» e «Inventario Dos». Ha publicado más de 40 libros y ha sido traducido a 20 idiomas.


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Truman Capote.- Nacido como Truman Streckfus Persons, adoptaría el nombre del segundo marido de su madre, un cubano llamado Joe García Capote. En su infancia vivió en las granjas del sur de los Estados Unidos y, según sus propias palabras, empezó a escribir para mitigar el aislamiento sufrido durante su infancia. Estudió en el Trinity School y en la St. John's Academy de Nueva York. A los 17 años ya era un consumado periodista: trabajaba para la revista The New Yorker. Con 21 años abandona la revista y publica un relato –Miriam- en la revista Mademoiselle, que se hace acreedor al Premio O’Henry. La crítica lo aplaude sin reservas y lo considera un discípulo de Poe. En 1948, a los 23 años, publica su primera novela, Otras voces, otros ámbitos, una de las primeras en las que se plantea de forma abierta el tema de la homosexualidad. Otras novelas suyas serían: El arpa de hierba (1951) y Se oyen las musas (1956), además de la famosa Desayuno en Tiffany´s (1958), que también sería adaptada al cine por Blake Edwars, con AudreyHepburn en el papel de Holly Golightly.
En 1966 crea "A sangre fría" que será su trabajo más celebrado. Con ella acuñaría el término non-fiction-novel, creando un referente para lo que luego sería el nuevo periodismo estadounidense. La novela, publicada tras 5 años de intensa investigación, cuenta el suceso real del asesinato de la familia Clutter, y es llevada al cine en 1967 por Richard Borroks. Del libro se venderían más de trescientos mil ejemplares, permaneciendo en la lista de los libros más vendidos del New York Times durante treinta y siete semanas.
Sus relaciones con el cine se extendieron además a la escritura de guiones, entre los que destaca el de The Innocents, de Jack Clayton (1961). Incluso interpretó un papel en Un cadáver a los postres (Robert Moore, 1976).
En la década de 1950 reanudó su actividad periodística, realizando entrevistas para la revista Playboy.
Uno de los más excéntricos personajes de Truman Capote fue él mismo. Su éxito literario fue acompañado de un gran éxito social, lo que le permitió tratar con intimidad a buena parte de la aristocracia neoyorquina de su época. Sus relaciones con la alta sociedad se rompieron definitivamente cuando publicó algunos capítulos de su novela inconclusa Plegarias atendidas, en la que aireaba vivencias íntimas de algunos sus amigos más famosos apenas disfrazados de personajes de ficción. Él hablaba de esta novela como de su gran obra, para la que había tomado como modelo al en busca del tiempo perdido de Marcel Proust.
En el desgarrador autorretrato del autor y su imaginario gemelo, de su libro Música para camaleones, decía de sí mismo: "Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.", frase que desde entonces se asocia con él. Este libro, último de su bibliografía, es una brillantísima colección de entrevistas, con un relato central, Hancarved Coffins, una clara representación del espíritu periodístico del autor. Es también conocido por la semblanza que realiza de Marilyn Monroe en la entrevista titulada Una adorable criatura.
También escribió, entre otros: la colección de cuentos Un árbol de noche y otros cuentos (1949), el libro de viajes Color local, el cuento Una Navidad y la colección de entrevistas El duque en sus dominios. Su depresión lo llevó a un proceso de autodestrucción, dependiendo cada vez más de los psicofármacos que, combinados con el alcohol, deterioraron su salud y sus relaciones con todos sus amigos, hasta morir por sobredosis en 1984. Sus restos se encuentran en el Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles, California.

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John Steinbeck.- John Earnest Steinbeck (27 de febrero de 1902 – 20 de diciembre de 1968) escritor norteamericano de mediados del siglo XX cuyas obras describen a menudo California.
Nació en Salinas, California, hijo de John, tesorero, y de Olivia Steinbeck, docente. Tiene tres hermanas. Estudió en Salinas y luego en la Universidad de Santandford. Desempeñó distintos trabajos, luego abandonó sus estudios y se marchó a Nueva York en 1925. Trabajó por un periodo de tiempo breve en el New York American, pero regresó a Salinas en 1926.
En 1929 escribió su primera novela, La Copa de Oro (Cup of gold: A life of Sir Henry Morgan, Buccaneer, with Ocasional Reference to History), una ficción histórica basada en la vida de Henry Morgan, que no tuvo éxito. En 1930 se casó con Carol Henning y se trasladó a Pacific Grove donde conoció a Edward Ricketts, un marino biólogo, con quién trabó gran amistad.
En 1932, publicó The Pastures of Heaven, un conjunto de historias situadas en la ciudad de Monterrey. En 1933, publicó The Red Pony y To a God Unknown. Su madre murió en 1934 y su padre en 1935 En ese mismo año escribió Tortilla Flat, con él recibió su primer premio literario: La Medalla de Oro para la mejor novela escrita por un californiano concedido por el Commonwealth Club of California. Este compendio de historias humorísticas obtuvo cierto éxito. Trabó amistad con su editor, Pascal Covici.
Con Of Mice and Men e In Dubious Battle, publicados en 1936, sus obras adquieren mayor seriedad. Es galardonado con el New York Drama Critics Award. Después de The Long Valley en 1937 y Their Blood is Strong, reportajes sobre los trabajadores inmigrantes en 1938, en 1939 publicó The Grapes of Wrath, que es considerada su mejor obra. El libro tuvo éxito, pero los críticos le reprocharon por no usar lenguaje desarrollado. El libro llegó a ser prohibido en varias ciudades de California. En 1940, cuando fue adaptado al cine, recibió el premio Pulitzer. Recibió el premio Nobel de literatura en 1962. Murió el 20 de diciembre de 1968 en Nueva York.
A lo largo de su vida, John Steinbeck usó el símbolo Pigasus (de pig, cerdo en inglés y Pegasus), un cerdo volador, “atado a la tierra pero aspirando a volar".
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Mika Waltari.- (Helsinki, 19 de septiembre de 1908 - Helsinki, 26 de agost0 de 1979) es uno de los escritores de Finlandia más famosos internacionalmente, conocido especialmente por sus novelas históricas.
Su novela más famosa es Sinuhé el egipcio, publicada en 1945, y la cual ha sido adaptada para el cine. Las obras de Waltari han sido traducidas a más de 30 idiomas.
Waltari fue un autor muy prolífico. Escribió por lo menos 29 novelas, 6 colecciones de poesía, 26 obras de teatro y, además, varios guiones para radio y cine, traducciones y cientos de reseñas y artículos.
Algunas obras publicadas en castellano.- Sinuhé el egipcio. Refiere las aventuras de un médico egipcio por el mundo antiguo, entre babilonios e hititas, y después, sus peripecias durante el reinado de Amenhotep IV y su fracasada reforma religiosa. El título alude a la Historia de Sinuhé, un relato egipcio del siglo XX a. C., al que el protagonista se refiere en la novela.
El etrusco. Su título original es "Turms kuolematon" ("Turmo el inmortal"). Es la historia de un jonio que parte en una expedición en búsqueda de su propia identidad, la que lo llevará por el Mediterráneo del siglo V a. C., hasta Etruria, en donde se encontrará con su destino.
Mikael Karvajalka (traducida al español con los títulos de "El aventurero", " "El Aventurero Mikael Karvajalka" y Las aventuras de Michael Karvajalka). Refiere la historia de Mikael Karvajalka, un aventurero oriundo de Finlandia que en siglo XVI es testigo de la vida universitaria, del baño de sangre en Estocolmo, de la caza de brujas y del saqueo de Roma de 1527. Mikael Hakim. Segunda parte de Mikael Karvajalka, traducida con los títulos de "El vagabundo" y "Mikael el renegado" refiere como Mikael Karvajalka le vuelve la espalda a la cristiandad, abraza la fe musulmana, y vive una serie de aventuras en el Imperio Otomano, que lo llevarán a Constantinopla, Viena y Túnez.
Johannes Angelos. Traducida en España con el título de El Ángel Sombrío, "El sitio de Constantinopla", en alusión al Ángel de la muerte, es la historia de Juan Angelos, quien resulta ser el Baílio que nunca reinó sobre Constantinopla, hombre cultivado y de gran sensibilidad retorna a su ciudad para defenderla del asedio de Mohamed el gran Sultán que conquistó las, hasta entonces, invulnerables murallas de Constantinopla. Esta narración culmina con la toma de la ciudad y la muerte del último Constantino, siendo este el fin de la edad media 1453.

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Juan Goytisolo.- (Barcelona, 6 de enero de 1931). Escritor e intelectual español considerado como el narrador más importante de la generación del medio siglo, su obra abarca novelas, libros de cuentos y de viajes, y ensayos. Es colaborador del diario El País.
Es hermano de los también escritores José Agustín Goytisolo y Luis Goytisolo.
La vida de Juan Goytisolo ha sido la de un intelectual rebelde al franquismo. Un hecho decisivo en su vida fue la muerte de su madre en 1938, cuando él tenía sólo siete años, en un bombardeo en Barcelona por la aviación nacional, lo que probablemente ha influído en su rechazo de la España tradicional y conservadora. De esta forma realizó un autoexilio en el que vivió en Marrakech y París.
Se instaló en París en 1956 y trabajó como asesor literario de la editorial Gallimard. Entre 1969 y 1975 fue profesor de literatura en universidades de California, Boston y Nueva York; durante esta etapa realizó investigaciones, hizo una excelente edición de la novela picaresca Vida de Estebanillo González, hombre de buen humor y publicó una combativa antología del heterodoxo decimonónico José María Blanco White, con la evidente intención subterránea de atacar en doble lectura el cerrado régimen franquista, que prohibió o censuró sus obras desde 1963.
Ha cultivado el ensayo, la narrativa, el reportaje, la literatura de viajes o las memorias: Coto vedado(1985), En los reinos de Taifas (1986) y Memorias, 2002, que reúne los dos volúmenes anteriores. Su situación en la editorial Gallimard le ha convertido, además, en uno de los intelectuales españoles más influyentes en el extranjero y habitual en la prensa española, en particular de El País, para el que ha sido corresponsal de guerra en Chechenia y Bosnia. Es un crítico de la civilización occidental, a la que contempla desde una óptica periférica. Desde la muerte de su esposa, Monique Lange, en 1996, ha fijado su residencia en Marrakech.
Desde abril de 2007 se denominó en su honor la biblioteca del Cervantes de Tánger con el nombre de Biblioteca Juan Goytisolo, acto al que asistió él mismo y se sintió profundamente agradecido por dicho acto y porque la biblioteca portará su nombre, siendo ésta una de las de mayor prestigio dentro de la red de bibliotecas del Insituto Cervantes.
El compositor José María Sánchez-Verdú adaptó libremente la novela Las virtudes del pájaro solitario de Goytisolo en la ópera El viaje de Simorgh. El estreno se realizó el 4 de mayo de 2007 en el Teatro Real de Madrid.
En noviembre de 2008 le fue concedido el Premio Nacional de las Letras Españolas que concede el Ministerio de Cultura en reconocimiento a la trayectoria literaria de un autor español, remunerado con 40.000 euros y en cuyo tribunal se encontraban, entre otros, el director general del Libro, Rogelio Blanco, Carmen Iglesias, José Carlos Mainer, Andrés Sorel, Julia Uceda, Bernardino Martínez Hernando, Juan Antonio Masoliver Ródenas, y los dos anteriores autores galardonados, Ana María Matute y Raúl Guerra Garrido.

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Carmen Laforet Díaz.- (Barcelona, 6 de septiembre de 1921 — Madrid, 29 de febrero de 2004).
Biografía.- Nacida en Barcelona, a partir de los dos años se trasladó a las Islas Canarias, donde transcurrieron su infancia y adolescencia. Estudió Filosofía en Barcelona y Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, pero abandonó ambas carreras a los 21 años. Se casó en Madrid con el periodista y crítico literario Manuel Cerezales, con quien tuvo cinco hijos. Su nieto es el actor Liberto Rabal.
Saltó al primer plano de la literatura española cuando en 1944 ganó el primer Premio Nadal con su novela Nada, narración en primera persona de la apertura al mundo de la joven Andrea, quien se instala con unos familiares en Barcelona para iniciar sus estudios universitarios; sin embargo, el medio que la rodea la conducirá al desengaño. La novela ofrece un testimonio del desmoronamiento físico y moral de parte de la sociedad española en los primeros años de la posguerra, ya que retrata la pequeña burguesía catalana del principio del franquismo. La obra sintonizó con las expectativas del público y se vendieron tres ediciones sólo en el mismo año de su publicación; es más, ganó también el Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1948 y figura entre las obras clave del realismo existencial que dominó el panorama narrativo europeo de los años cuarenta.
En 1952 publica La Isla y los Demonios, donde narra el paso de la niñez a la adolescencia –en un mundo también degradado- de Marta, fundándose en su propia experiencia juvenil en Las Palmas de Gran Canaria. La mujer nueva (1955), sobre su reconversión al catolicismo, ganó el Premio Nacional de Literatura de 1956 y el Premio Menorca de Novela de 1955. Siguió La Insolación (1963, primer volumen de la trilogía Tres Pasos fuera del Tiempo). Viajó a Estados Unidos invitada en 1965 y sobre su experiencia y la vida americana publicará el ensayo Mi primer viaje a USA (1981); allí conoció además al novelista Ramón J. Sender, con el que intercambió una interesante relación epistolar. Entre sus libros de cuentos destacan La Llamada (1954) y La Niña y Otros Relatos (1970). Casi toda la obra de esta autora gira en torno a un mismo tema central: el del enfrentamiento entre el idealismo juvenil y la mediocridad del entorno.
Escribió novelas cortas, libros de cuentos y narraciones de viaje. En 2003, su hija Cristina Cerezales publicó Puedo contar contigo, que contiene la relación epistolar entre su madre y Ramón J. Sender, un total de 76 cartas en las que la escritora desvela su silencio literario, su patológica inseguridad y su deseo de resguardarse del contacto social, que después cristalizó en un distanciamiento paulatino de la vida pública acelerado por una enfermedad degenerativa que afectaba a su memoria. Su situación personal era dura, ya que se había separado en 1970 y le faltaba estabilidad económica­, pero también por las circunstancias generales: el clima político y social, ­con un machismo que hacía que en las entrevistas deba responder a preguntas como si quiere más a sus hijos o a sus libros­ y por lo gris del mundillo literario, que ella ve repleto de envidias, enemistades y rencillas. Laforet no quería adscribirse a ninguno de “estos reinos belicosos”, por lo que, asegura, la consideraban “enemiga de todos. O tonta, o malvada, o lo que sea. Yo no soy luchadora”. El infatigable Sender es su antítesis, y la anima constantemente a que escriba. Sender le confiesa que “el césar pequeñito” es la única persona a la que guarda rencor. El autor de Réquiem por un campesino español detallará a su amiga sus crisis de ansiedad “porque no me avengo a ser viejo”. La religiosidad es otro tema de las cartas, pues ambos creen en Dios ­con distintos matices­ y comparten una devoción hacia Santa Teresa de Jesús.
Carmen Laforet sufría de Alzheimer y falleció en Madrid el 28 de febrero de 2004. En febrero de 2007, a modo de conmemoración del tercer aniversario del fallecimiento de la autora, la editorial Menoscuarto publica por primera vez una recopilación de todos sus relatos cortos, incluidos cinco inéditos, Carta a don Juan. En 2009 Cristina Cerezales publicó un segundo libro sobre su madre, Música blanca (Destino), donde, en palabras de Rosa Montero "nos asoma a otro espacio asfixiante: a la vejez de la escritora, a la enfermedad y el deterioro".

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Juan Carlos Onetti.- (Montevideo, 1 de julio, 1909 - Madrid, 30 de mayo, 1994), escritor uruguayo, autor de "la mejor literatura de la segunda mitad del siglo XX", según José Manuel Caballero Bonald.
Biografía.- Hijo de Carlos Onetti y Honoria Borges, tuvo dos hermanos, uno mayor que él, Raúl, y una hermana menor, Raquel. En 1930 se casó con su prima, María Amalia Onetti. En marzo del mismo año la pareja viajó a Buenos Aires, su nueva residencia. El 16 de junio de 1931 nació su primer hijo: Jorge Onetti Onetti Borges, también escritor, fallecido en 1998. En 1933 se separa de su mujer y un año más tarde, de regreso en Montevideo, vuelve a contraer matrimonio, ahora con la hermana de María Amalia, María Julia Onetti. En 1939 es nombrado secretario de redacción del semanario Marcha, cargo que desempeña hasta 1941, cuando comienza a trabajar en la agencia de noticias Reters. Ese mismo año, conservando el empleo en Reuters, viaja nuevamente a Buenos Aires, donde permanecerá hasta 1955. Trabaja como secretario de redacción de las revistas Vea y Lea e Ímpetu. En 1945 se casa con una compañera de trabajo en Reuters, la holandesa Elizabeth María Pekelharing. El 26 de julio de 1949 nació su hija Isabel María (Litti). A fines de 1955 regresó a Montevideo y comenzó a trabajar en el diario Acción; contrajo matrimonio por cuarta vez, con la joven argentina de ascendencia alemana Dorothea Muhr (Dolly). Fue encarcelado en 1974, durante la dictadura de Juan María Bordaberry, y el poeta español Félix Grande, entonces director de Cuadernos Hispanoamericanos, recogió firmas para lograr la liberación de Onetti. Al año siguiente viaja a España con su esposa, invitado por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, ciudad en la que finalmente fija su residencia. Cuando en 1985 la democracia regresa a Uruguay, el presidente electo, Julio María Sanguinetti, lo invita a la ceremonia de instalación del nuevo Gobierno; el escritor agradece la invitación pero decide permanecer en Madrid. Onetti muere el 30 de mayo de 1994, en una clínica de la capital española, ciudad en la que vivió 19 años, de los cuales pasó enclaustrado los últimos cinco años, sin salir prácticamente de su cama.

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Felisberto Hernández.-(Montevideo, 20 de octubre de 1902 — ídem, 13 de enero de 1964), pianista y escritor uruguayo, considerado uno de los principales exponentes de la literatura fantástica de todo el idioma castellano.
Biografía: El pianista.- A los 9 años comienza sus estudios de piano que profundizará más tarde con el profesor de piano Clemente Colling, que le enseña composición y armonía. Sus dificultades económicas harán que acepte el empleo de pianista en varias salas de cine, donde ejecuta la banda sonora de las películas mudas que se exhiben. A los 16 años, en su casa, da clases particulares de piano, al mismo tiempo que dedica horas a su práctica musical. A los 20 años comienza a dar recitales e incluso interpreta algunas obras de su creación. Tres años más tarde toma clases de piano con Guillermo Kolischer. Hasta 1942 será un pianista itinerante entre Uruguay y Argentina: la orquesta del café La Giralda, en Montevideo, pianista y director de una orquesta en el café-concierto de Mercedes, Teatro Albéniz de Montevideo, Teatro del Pueblo de Buenos aires.
El escritor.- A partir de ese entonces abandonó definitivamente la carrera de pianista dedicándose exclusivamente a la literatura. Especialista en el ámbito de la narrativa breve, sus obras han sido traducidas a varios idiomas: alemán, francés, inglés, italiano, griego y portugués. Ha sido considerado un maestro tanto por Julio Cortázar como por Gabriel García Márquez. Ítalo Calvino lo definió como "un escritor que no se parece a nadie: a ninguno de los europeos y a ninguno de los latinoamericanos, es un francotirador que desafía toda clasificación y todo marco, pero se presenta como inconfundible al abrir sus páginas".
Pepi Núñez.

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EFEMÉRIDES QUE NO DEBEN DE SER OLVIDADAS

EFEMÉRIDES QUE NO DEBEN DE SER OLVIDADAS

14 de Febrero - DÍA DE SAN VALENTÍN

14 de Febrero - DÍA DE SAN VALENTÍN
Picad sobre la imagen para saber más de la historia del santo y de esta efeméride.

21 de marzo: Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down

21 de marzo: Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down
(Pica sobre la imagen).

21 de Marzo-Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial

21 de Marzo-Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial
(Pica sobre la imagen)

Agua para todos

Agua para todos
22 de Marzo, día Mundial del Agua

17 de Junio

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Día Mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía (Pica sobre la imagen)

22-IV-2011 - Día Mundial de la Tierra

22-IV-2011 - Día Mundial de la Tierra
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25 de Noviembre Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer

25 de Noviembre Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer
TODOS LOS DÍAS SON 25 DE NOVIEMBRE

Día de los derechos del Niño: 20-XI-09

Día de los derechos del Niño: 20-XI-09
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El libro es un lujo que sólo se huele

El libro es un lujo que sólo se huele
Parece un espacio mágico arrancado de El Cairo de Naguib Masouf o el Bagdad de Las mil y una noches, un remanso de paz en el que no se escuchan los cláxones de los automovilistas impetuosos que parecen dialogar entre ellos desde sus bocinas. La librería Behzad es un oasis, un lugar hermoso y desordenado repleto de libros, cuadros, mapas, postales, fotografías y polvo, sobre todo mucho polvo (el sello de Kabul), en el que cada objeto parece guardar un equilibro perfecto con el que tiene al lado. (Pica sobre la imagen).

Tras los pasos de la sutil memoria de Machado en Segovia - 26-IX-2010

Tras los pasos de la sutil memoria de Machado en Segovia - 26-IX-2010
Escultura homenaje a Machado delante del Teatro Juan Bravo de Segovia. El escritor vivió 13 años en la ciudad castellana, en la que conoció a Guiomar y vivió grandes momentos pero con la que mantuvo una relación en cierto modo distante. (Pica sobre la imagen).

ARQUEOLOGÍA

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La civilización 'yope' muestra sus tesoros. En la foto Juego de Pelota en la zona arqueológica de Tehuelco - México. (Pica sobre la foto).

El almacén de las momias

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Los periodistas que estuvieron presentes describen emocionados una escena que bien podría haber salido de 'En busca del Arca Perdida' o cualquiera de sus secuelas. El interior de la tumba faraónica, 2.600 años en la oscuridad, sólo estaba iluminado por antorchas y por los focos de las cámaras de televisión invitadas al evento. (Pica sobre la imagen).

La Unesco protegerá los yacimientos del fondo del mar a partir de enero

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20 países la han ratificado, entre ellos España, Cuba, Ecuador, México, Panamá y Paraguay. (Pica sobre la foto).

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'La duquesa de Osuna' - Museo Romántico. Retrato familiar de la Duquesa de Osuna como dama de la Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa, Agustín Esteve (1796-1797).

Una «Capilla Sixtina» de 3.500 años

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«¡Alá u-Akbar!» (¡Dios es el más grande!) es lo que exclamó rais Ali Farouk cuando entró, junto a José Manuel Galán, a la cámara mortuoria de Djehuty. Ante sus ojos se revelaba una imagen que nunca nadie «hubiera imaginado en sueños encontrar: una Capilla Sixtina del 1500 a.C», confesaba ayer Galán, director de la campaña arqueológica hispano-egipcia que lleva por nombre Proyecto Djehuty y que desde hace ocho años se desarrolla en la necrópolis de Dra Abu el-Naga, en la orilla occidental de Luxor (antigua Tebas)... (Pica sobre la imagen).

La casa de la playa de Diego Rivera

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Las autoridades mexicanas estudian la compra de una casa con vistas al mar en Acapulco, propiedad de los herederos de la fallecida coleccionista Dolores Olmedo, en cuyas paredes su amigo, el pintor Diego Rivera (1886-1957), dejó cinco murales con motivos prehispánicos. (Pica sobre la imagen).

Las entrañas de la Alcazaba de Almería

Las entrañas de la Alcazaba de Almería
La Alcazaba de Almería abre al público uno de sus rincones más secretos: las mazmorras. La actividad denominada El espacio del mes, con la que el monumento ofrece una lectura más detallada sobre algún elemento del recinto con visita guiada, se ha ampliado ante la expectación que ha levantado este lugar de cautiverio. Las mazmorras pueden verse los miércoles, jueves y viernes de septiembre a las 18.30. (Pica sobre la imagen).

Revolución en el museo de Orsay

Revolución en el museo de Orsay
"Quiero que el siglo XIX no se acabe nunca". La frase, en palabras de Guy Cogeval, director del Museo de Orsay, resume la misión que se ha marcado: poner patas arriba el mayor museo mundial de arte del XIX. Una auténtica revolución que ya ha comenzado y que supondrá el salto al siglo XXI de una institución que nació en 1986 como una de las mayores apuestas francesas en la historia del arte. Uno de los beneficiados será España: un centenar de joyas de Orsay aterrizarán el año próximo en la Fundación Mapfre de Madrid, como primera etapa de todo un periplo internacional. (Pica sobre la imagen).

Si es un 'miguel ángel', es un chollo

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'El tormento de San Antonio', la que se supone que es la primera obra de Miguel Ángel Buonarroti, elaborada cuando tenía unos 12 años, ha sido comprada por un museo de Texas (EE UU), señala The Guardian. (Pica sobre la foto)

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

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Descubren el planeta extrasolar más pequeño, algo mayor que la Tierra. (Pica sobre imagen).

Así eran los primeros relojes

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Es un pequeño objeto dorado que Cosimo I de Medici, Duque de Florencia, levanta con la mano derecha en un óleo pintado en 1560 por Maso da San Friano. Este mecenas de las ciencias del siglo XVI mira al espectador 450 años después con cierta arrogancia. No es para menos, sostiene una pieza de tecnología punta de su tiempo: un reloj. (Pica sobre la foto).

Detectan una especie de peces destructores en las costas del Caribe de Guatemala

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Guatemala, 13 sep (EFE).- Un grupo de biólogos marinos detectó la presencia de una especie de peces destructores en las costas del Caribe guatemalteco, cuya masiva reproducción podría poner en peligro al ser humano. (Pica sobre la imagen).

El gran cometa Donati como lo trazó William Dyce

El gran cometa Donati como lo trazó William Dyce
El artista escocés pintó el cuadro sólo meses después del descubrimiento de este cuerpo celeste por un astrónomo italiano. (Pica sobre la imagen)

La historia de Urania, musa de la astronomía

La historia de Urania, musa de la astronomía
La creación de esta divinidad menor hija de Zeus demuestra la importancia de esta ciencia desde la antigüedad -Año internacional de la Astronomía-. Los griegos de la antigüedad plasmaron los grandes misterios de la creación en una gran variedad de mitos. La Teogonía escrita por el poeta beocio Hesíodo en el siglo VII a. C. contiene los primeros relatos estructurados sobre el origen del universo, los dioses y el ser humano, partiendo de mitos y poemas procedentes de una tradición oral. Las musas eran divinidades menores hijas de Zeus y la titánide Mnemósine (la Memoria). Según Hesíodo eran nueve: "Ella dio a luz a nueve jóvenes de iguales pensamientos, aficionadas al canto y de corazón alegre, cerca de la más alta cumbre del nevado Olimpo". Se movían entre el Olimpo, al que eran llamadas a menudo por Zeus para alegrar sus fiestas, y el monte Helicón, donde formaban bellos coros y recorrían sus ríos y valles. (Pica sobre la imagen)

La NASA difunde unas fotos tomadas por las nuevas cámaras del telescopio Hubble

La NASA difunde unas fotos tomadas por las nuevas cámaras del telescopio Hubble
Washington, 9 sep (EFE).- La NASA difundió hoy espectaculares fotografías de galaxias, estrellas y nebulosas captadas por las nuevas cámaras del telescopio espacial Hubble. (Picad sobre la imagen para saber más)

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