¿QUÉ BENEFICIOS SE OBTIENEN AL MATRICULARSE EN UN TALLER LITERARIO?

Preguntas como esta, o tales como:
- ¿Es bueno matricularse en un taller literario?
- ¿Qué me aporta el matricularme en un taller literario?
- ¿Seguro que se puede aprender a escribir en un taller literario?

Preguntas similares y muchas más las he estado escuchando los últimos seis años, los que tiene de vida el taller.
A quienes me las hacían, bien por correo electrónico, bien por teléfono, traté de sacarles de dudas lo mejor que supe o pude.
He de decir que, como tallerista que fui durante más de ocho años en uno de los más antiguos aparecidos en la ciudad de Madrid, más dos cursos en una escuela de prestigio diré que:
1.- Los genios literarios, salvo muy raras excepciones no nacen, se hacen a base de esfuerzo y trabajo constante (al igual que cualquier trabajador en la disciplina que sea: para ser realmente bueno es preciso constancia y trabajo).
2.- En todas las universidades anglosajonas, los talleres literarios son una asignatura más en las facultades de letras.
3.- Cualquiera que sepa redactar medianamente bien, y que tenga inquietudes literarias, puede ser un magnífico alumno.
4.- A un taller literario hay que llegar con humildad y con el pensamiento de que se va a aprender, no creyéndose de entrada un Cervantes o mejor que el insigne alcalaíno porque será un pésimo alumno que no se dejará corregir, se aburrirá y entorpecerá las clases.
5.- Quizá este punto debí ponerlo en el 1º o 2º lugar. Escribir es: CORREGIR, CORREGIR, CORREGIR y CORREGIR, de tal modo que el texto quede pulido, tanto como una pista de patinaje por la que, el lector, deslice la vista y no se encuentre obstáculo alguno que le haga desechar la obra que tiene entre manos bien por aburrimiento, falta de comprensión, exceso de rimas...
6.- Y por último, para no aburrir como pongo más arriba, quien desee escribir, llegar a tener un estilo propio, debe leer mucho y bien, es decir: beber de los autores clásicos y contemporáneos pero no sólo ir a conocer el argumento, sino ver las figuras retóricas empleadas, el tono, el estilo, las formas de lenguaje... Es necesario hacer un estudio en profundidad e, incluso, intentar parecérsele (con los ejercicios de intertextualidad) y, cuando menos se lo espere, habrá llegado, si no a la cumbre, sí a empezar la escalada de esa montaña que, aunque parezca que no, se conseguirá con tesón.

Un saludo, Juana Castillo


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martes, 27 de mayo de 2008

Colaboraciones externas: un relato de José Ignacio Garrido García, Sant Pere de Ribes, (Barcelona-España)


A DESTIEMPO
José Ignacio Garrido García

- ¿Me puedes decir qué ves en este dibujo?-

- Un sombrero.-




En Méjico existe una flor efímera llamada Trigridia o flor de tigre. De forma popular y muy enraizado con su acerbo y con esos personajes refraneros de filosofías prestadas, es conocida como flor de un día. Florece con la puesta de sol, al amparo de las sombras. Despierta herida de muerte al día siguiente. Sus vivos colores rojos perduran el tiempo de vivir un sueño, tiene una vida plena por tanto. La convicción de un niño de siete años tiene un recorrido parecido, tan firme como efímera en su estar. El niño que entonces era, veía en aquel señor serio de bata blanca la sabiduría sumada de la enciclopedia del salón de la casa de mis padres. Aún conservan aquellos tomos de lomos de piel perfumada con arabescos de oro. Años más tarde, desentrañada la burda manipulación, desarrollaría el mismo odio hacia él que siempre guardé hacia aquellos libros del mueble de mi infancia. Preguntar el significado de cualquier palabra era salir directo hacia los estantes y cargar con el mordisco del saber mundial comprendido entre "cla" y "eho", por mandato paterno. Cuando aquel tipo empezó a mover la cabeza de lado a lado con cara de decepción, creí que sería enviado a casa a por uno de los tomos. Por mucho que girara el dibujo en mi cabeza seguía viendo un sombrero gris. Tampoco es cierto del todo, en aquella cartulina olvidó el abuelo Pepe media cabeza. Hombre acostumbrado al mando conservó hasta la tumba la chaqueta gris, su chaleco negro abrazando el blanco de la camisa, un reloj de bolsillo con cadena de plata que guardaba en el compartimento secreto del chaleco y aquel tocado gris de fieltro con una cinta de seda negra sobre el ala. Nunca quiso abandonar el uniforme de la jerarquía impuesta por sus amos los marqueses. El hombre insistía y el niño porfiaba, " es un sombrero".

La negativa del hombre guardaba la sospecha de que, a veces, es mejor no saber. El conocimiento no siempre satisface al sediento. Ni más libres, ni más interesantes, ni siquiera listos, sólo una puerta abierta a un nuevo desierto. Más sed. Sentado frente a su reluciente bata, balanceaba con nerviosismo los pies que colgaban de la silla sin tocar el suelo y repasaba la sala de espera de aquel extraño edificio. Ahora encajaban las caras de asombro de los niños que esperaban al otro lado de la puerta turno junto a sus padres. Los ojos redondísimos como platos, los labios muy gruesos entreabiertos, hilillos de saliva colgaban de algunos de ellos y una voz gutural fuerte, sin duda producto del susto. A mis siete años algo sabía de esa raza. Hasta tenían un enorme país estepario que recorrían sobre caballos peludos, eran los mejores jinetes del mundo. Aunque no llegaba a entender por qué en su gentilicio había insulto. A Pedro se le resistía la tabla del tres, pasó directamente a la del cinco que tiene truco. Cuando se enredaba en los treses tristes, el resto de la clase coreábamos aquello de "mongui, mongui, mongui...", hasta que Juana, la profe, nos mandaba callar. Vamos que ser de aquel lugar lejano era poco menos que ser tonto de remate. Pero yo veía un sombrero y aquel hombre sabio decía que no lo era y me habían puesto en la sala junto a ellos. ¿ Sería yo también un excelente jinete y me cantarían a mí el "mongui, mongui" de Pedro?

Los pies del altímetro de la cabina marcaban su aparición. Con larga capa y con aquel ensortijado pelo rubio aparecía en el límite de la conciencia. Antoine de Saint-Exupéry, desde la posición elevada del avión, esperaba ese momento. Sabía que él aparecería con sus aires principescos. Era un acuerdo entre ambos, la simbiosis del parásito. La forma lógica del personaje cobraba vida sólo a través de Antoine, y el piloto necesitaba de la magia del niño para escribir su mejor obra. La fuerza magnética de la tierra absorbía la creación. Del mismo modo en que sentía el peso del cuerpo, la imaginación, allí abajo, permanecía agazapada dentro de él. Arriba, justo cuando la escasez del oxígeno hacia explotar su cabeza, el pensamiento escapaba de la cárcel cerebral. El principito llegó a susurrarle tantas historias que lo creyó real y un día decidió entrar en ese otro mundo que le brindaba. La tripulación de un vuelo de reconocimiento enemigo, tras ser capturada después de ser derribado el avión en que viajaban, comentó haber visto en extraño espejismo un niño raro acompañado de un piloto aliado andando por encima de las nubes. El impacto contra el suelo provocó aquel delirio, dirían los médicos que los reconocieron cumpliendo con la convención de Ginebra. Jamás imaginó Antoine ni su personaje que alguna de sus historias fuera a utilizarse como instrumento de tortura infantil.

¿De verdad no ves la boa constrictor que se ha comido al elefante? Me dijo el hombre de la bata blanca mientras el niño que entonces era, perplejo, añadía, un sombreo, es un sombrero. Ahora, no recuerdo por qué surgió aquel recuerdo infantil en la conversación con mi madre. Ella comenzó a llorar. No guardaban mis palabras reproche alguno y me sorprendí ante su reacción. Mi única intención era saber el dictamen médico tras aquella zafia valoración psicológica. Creía ella que no recordaba nada de todo aquello, que la visita a la extraña clínica y la sala de espera llena de niños subnormales, término de la época, habían desaparecido en el limbo de la infancia. Dio sin pedirlas y sin querer escucharlas unas explicaciones con sabor a disculpa entre lágrimas. Hablaba mal con siete años, mal y poco, cuatro palabras prácticas para la supervivencia y, además, mojaba la cama todas las noches. La idea fue de mi padre y ella acató debido al complejo que le causaba su propia incultura cuando él le recordaba su destino entre fogones. El hombrecillo de la bata les recomendó paciencia. A su hijo no le pasaba nada y, por supuesto, no era deficiente. Habló de los ritmos de desarrollo, de parámetros comunes en la mayoría de niños y de un pequeño grupo que, sin causa que la ciencia pudiera explicar, hacían las cosas a destiempo.

domingo, 25 de mayo de 2008

Jugando con la retórica: hipérbole por Adriana SALCEDO

Don Diego de Silva y VELÁZQUEZ
"El niño de Vallecas"

RUPERTO

Adriana Salcedo Jaramillo



Hace ya algunos veranos o primaveras, sumados también los otoños e inviernos. El pequeño Ruperto inició una gran caminata por lugares insospechados sin temor alguno, pues su arrojo era aún mayor. Se dirigió a la puerta, siempre abierta, mostrando su seguridad. No miró hacia atrás como suele hacerse cuando uno parte.
La audacia se transformó en su mejor aliada. Con el mentón en alto y sus manos en los bolsillos empezaba la aventura, “el sueño de su vida”. Kilómetros y kilómetros casi sin detenerse, hasta que la noche se hizo presente durmiéndolo en algún rincón del camino. No le fue difícil encontrar alimento en su aventura, su pequeñez lo hacía verse indefenso, su “audacia” la acurrucó en los pliegues de su vestimenta.
¡La gran ciudad! Se le presentó como un desafío a su propia osadía. El pequeño jamás conoció lugar tan inmenso, cargado de casas, edificios, autos…, que se prolongaban hasta el cielo; sólo recordaba referencias de aquel mundo por algunas revistas viejas, y ahora, esa inmensidad frente a él… Su cabeza se hinchó como una sólida roca, y sus ojos no pestañaron por varios segundos. Se olvidó del cansancio, la oscuridad no atrapó sus párpados. Su caminata iba por delante, a pasos agigantados, como un elefante tierra adentro.
La noche ciudadana lo detuvo por la espalda, sus inquietos pasitos aquietaron toda su estructura ¡La ciudad en luces! Carteles fosforescentes titilando a cada instante, colores y formas con alma propia, la velocidad de los autos…, implacables ante el recién llegado. Al pequeño Ruperto le temblaron las piernas. En aquel mundo, preso en un laberinto sin salida, los destellos como garras de dragón entorpecieron sus pensamientos. El pelo desordenado se agitaba en su ancha cabeza, y en su rostro se le dibujaron marcadas líneas, como riachuelos incrustados en su piel.
Fue el hambre que detuvo los pasos del andariego, llevaba dos días con sus noches sin parar, dando vueltas en el encandilado laberinto. Fue su pequeñez la que lo salvó, una vez más, extendiendo sus manos en un mesón al que no alcanzaba. La señora del mostrador, ocupada en su quehacer, se mostraba indiferente. Después de algunos intentos logró que ésta se percatara de su presencia… Su hambre llegaba a marearlo. En una mesa, y trepado en una silla, comió sin respiro todo lo que la amable señora le sirvió. Casi saltando, con la sonrisa en toda su cara, le dio las gracias por el plato servido y devorado. Fueron muchos los días que Ruperto volvió al mismo lugar para alimentarse.
Menos enajenado en las infinitas calles, la audacia del pequeño tomó la anchura de su cabeza, y pronto, Ruperto, dejó de sentirse asfixiado.
¡El gigante letrero no paraba de destellar sus potentes colores!, tan fuertes que lo hipnotizaban hasta quedar perplejo. Sin dudarlo, se encaminó a él. Toda la noche fue su cómplice en sus pasitos acelerados. El amanecer daba sus inicios y Ruperto llegaba al luminoso cartel. Una casona, aún sus luces no cesaban, ingresó a ella sin aviso.
Con esfuerzo tuvo que recorrer el lugar en sombras, a media luz. Hermosas mujeres contentaban a los hombres con vasos de licor, todos ellos grandes, se desplazaban por el lugar como dueños del entorno. Nadie se percató de su presencia, pues sus miradas se enfocaban a la mujer: esbelta, moviendo sus caderas obscenamente, agitándolas a un largo pedazo de fierro que colgaba desde el techo hasta el suelo, lentamente se quitaba la poca ropa.
El pequeño Ruperto la observó sin parpadear, le parecía tan alta y voluptuosa que no alcanzaba a atraparla con una sola mirada, giró su ancha cabeza como un búho para captarla en su totalidad. La mujer advirtió su presencia con una extravagante carcajada, fue cuando todos miraron a la criatura maltrecha. La bailarina, sin pudor alguno, lo tomó de sus cortos brazos y de un tirón lo llevó al centro del escenario y, con un ademán notorio, presentó al invitado de honor. Todos soltaron sus aullidos y aplaudieron al honorable. Ruperto sonrió con su cara completa, confundido entre tanto alboroto como ebrio de felicidad, todos reían con él. Sin recato alguno le dieron de beber mientras la mujer le sacaba la sucia vestimenta que lo envolvía.
Ruperto, ya algo borracho, resaltó su instinto guardado… La excitación que le producía aquella desnudez… A sus 37 años jamás había podido tocar mujer alguna, como tampoco sentir el trato tan directo de sus contemporáneos. Su regocijo fue completo, todo cuanto le estaba pasando, en una especie de milagro, soltó un caudal de sentimientos guardados, tocaba aquella mujer con sus manos deseosas y ella se dejaba acariciar.
Iniciaron un baile de a dos, el enano y la bailarina se entrelazaron con aquel fierro, en tanto que los demás, en una locura completa de instintos perversos, cargaron al hombrecito y lo empezaron a lanzar de mano en mano, hasta tirarlo a la calle. El pequeño hombre cayó debajo del cartel luminoso, que ya había apagado sus destellos.
Don Ruperto Salgado fue apresado por enormes policías, su comportamiento era un agravio a las buenas costumbres ciudadanas.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Jugando con la retórica: jitanjáfora por Isabel FRAILE.

DESTINO INMINENTE
Isabel Fraile Hernando


La mirria de planchar espera ser trujada como todos los días, no puede quedarse proloma necesita actividad. Un montón de patriña de diversos rolescos se ve encima del marrinio utilizado para tal menester. Pero los minutos pasan y la tranchula de la casa no parece tener poprasa en empezar .La mirria impaciente se decide a hablar con la ripola.
-Oye, Vaporina, qué te parece si te crosto caer desde lo alto, así llamamos la ciparro de la zamporra, que cada día está más opesare.
-De eso nada.¿Quieres que me escachifolle?
Vaporina esta muy molesta ante la proposición de la mirria. Ella, una ripola de timala generación fostarse espachurrada en el suelo. Y todo por la impaciencia de la dichosa mirritina.
En esas estaban, cuando la zamporra se acerca con el plumero en noma y se deja caer de golpe sobre la silla.
-Que zumbarrian. Creo que dejaré la ripola para mañana, digo yo, que lo mejor sería deshacerme de la mirria, total, para lo poco que la translapo. Además aunque parezca una balonda la noto..., no sé, como hostil. Sí, esta noche la bajo al contenedor de la capolatona.
La zamporra se calata con dificultad y sale de la plotinosa cerrando la ombita. La mirria, al oír lo que diesto la depara, se deparrama hasta el soloton,con lo que las dos, mirria y ripola quedan, escogorciadas contra el suelo.

sábado, 17 de mayo de 2008

Un relato que es puro diálogo. Por Juana Castillo Escobar.

Iglesia de Sto. Domingo de Guzmán
Sta. Fé - Argentina
El Quinto Mandamiento ®

- Pitas, pitas, ¿Dónde están tus compañeras? ¿No quieren venir?
Le sobresalta una voz:
- Señora, pitas se le dice a las gallinas, no a las palomas…

"Pitas, pitas, palomitas", Susana Simón Cortijo




- Ave María Purísima…
- Sin pecado concebida.
- Padre, hace algo más de quince días que no confieso.
- Bien, hija, dime tus pecados. Tus faltas serán redimidas en virtud del poder que Dios me otorgó. Puedes empezar.
- Me arrepiento de haber pecao y prometo no hacerlo más. Me acuso de…
- Vamos, Secundina, no tengo toda la tarde para ti. Empieza de una vez.
- No me atosigue, Don Plácido, no me atosigue. Así no se pué hacer una confesión en condiciones. Además, usté pué caer en el pecao de la ira y es una falta grave…
- De acuerdo. Veamos qué te trae hasta el confesionario.
- Güeno. Siguiendo los Mandamientos daos por Dios, con respecto al primero, no he pecao. Usté sabe que yo lo amo por sobre toas las cosas, no he tomao su nombre en vano…; de vez en cuando m´acuerdo d´Él cuando algo no sale como planeé, pero sólo es una charla d´ amigos, un pequeño reproche, ná más. Santifico las fiestas, también lo sabe, paso más horas en la iglesia qu´usté propio. En lo tocante a honrar a los padres…, hace tiempo que los tengo algo olvidaos. Últimamente voy poco por el cementerio…
- Pero eso no creo que el Señor te lo tenga en cuenta. Él sabe que tus años y la mala vista no te permiten tener la misma movilidad de tiempo atrás. Prosigue, hija…
- No he cometío actos impuros, ya no tengo ganas y sí demasíaos abriles…
- Te has saltado el quinto mandamiento.
- ¿Sí? ¡Esta caeza…! Me falla, como casi tó el cuerpo. Si no le molesta continúo. El quinto lo dejo p´al final.
- Como gustes.
- En cuanto a lo de… no hurtarás…, alguna sisa en la compra. Cosa de poco. Pasa desapercibío… No es como lo del sacristán que mete la mano en el cepillo y se queda tan feliz, o lo del seor Alcalde, lo sé porque el Desi, que ha sío edil, lo ha visto cómo se pagaba…
- Secundina, Secundina… Es tu confesión…
- Un lasus lo tié cualquiera. Yo sólo quería dejar bien sentao que lo mío es poca cosa. ¡Güeno, el pasao lunes le cogí algo prestao a mi vecina…!
- Si es prestado como dices…
- Aún no se lo he degüelto y, la verdá, no sé si lo haré…
- Si no devuelves lo que quiera que hayas tomado en préstamo, Secundina, entonces no será tal préstamo, sino que tendríamos que hablar de robo. Latrocinio, Secundina, la-tro-ci-nio…
- ¡No se ponga trágico, pater! ¡No intente meterme el miedo en el cuerpo! Sólo le cogí a la Simona una sábana mu grande qu´el viento desenganchó de su cuerda y la trajo justo hasta mi corral. La sábana era mía.
- No… No empieces otra vez con la misma historia. Dime, ¿cuándo acabará ese enfrentamiento que dura décadas y todo por un pedazo de tela?
- Por mi parte ya está solucionao el problema. La sábana era mía. Yo la bordé para mi ajuar; ella fue quien me la robó… Sólo he recogío del corral lo que me pertenece… La Simona quié salirse siempre con la suya. Se casó con el Pascual cuando tó el pueblo sabe que él me pretendía a mí. Pero al final tuve mejor suerte qu´ella. El Pascual le salió un calzonazos que ni cosquillas supo hacele… En cambio mi Desi… Güeno, s´acabó…
- ¡Menos mal! Secundina, o continúas confesándote o doy paso a la siguiente persona que aguarda…
- Ya continúo, seor cura, ya continúo. ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí, ara tenía qu´hablar del octavo! ¿Falso testimonio?… No, no he testificao en falso, alguna mentirijilla sí que se m´ha escapao. Está en relación con el quinto, del que ya hemos quedao qu´hablamos después. En cuanto al noveno, los pensamientos y deseos impuros, no sé, no sé… La caeza, de vez en cuando, vuela desbocá. Andemás, con los inventos modernos de la tele y las pilículas ¡se ve cá caso en el comedor de casa que clama el misterio! Yo trato de no ver muchas cosas. Incluso me tapo los ojos. En ocasiones sale cá mozo que no se paece en ná a los que gastamos en el pueblo. ¡Vamos, de los de la tele, no se ven ni ahora ni en mis años jóvenes! ¡Qué digo! Si algunos d´ellos son como estatuas de lo bien acabaos qu´están. Los miro y remiro y no me lo creo. ¿Usted piensa, don Plácido, qu´esos mozos y mozas existen de veras?
- ¡Ahhh, hija, no me tientes!
- ¿Qué? ¿Qué l´ocurre, don Plácido? ¿Usté también tié poblemas con el noveno? ¡Natural, las mocicas también están mu bien hechas y, sobre tó, mu desarrollás!
- Dejémoslo, Secundina. Te impondré la penitencia…
- ¡Canastos, pater, no he acabao entavía! ¡Qué ganas tié de perderme de vista! Me faltan dos mandamientos por repasar. El décimo: no codiciarás los bienes ajenos, y no los codicio, pero hay por ahí unas tierras que me pertenecen y que no voy a dejar que vuelen ante mis ojos. Mis primos se creen mu listos, pero es tema de la justicia humana, aquí no interesa...
- ¿Ya puedo darte la absolución o aún no?
- ¡Pos claro que no he acabao! ¡Queda lo mejor! El Quinto Mandamiento. El que dice: no matarás… Yo no he matao…
- Lo sé, hija, lo sé. Tú eres incapaz de…
- No. Usté no sabe ná. O no lo sabe tó, que es diferente. Verá, m´acuso d´haber dejao morir al Desiderio, mi marío. Él es mu güeno, mu dadivoso, le gusta darse a tó el mundo; tó lo guarda, según él, tó sirve pá hacer apaños…, y, de repente, va y se enferma… Esto no se lo voy a poder perdoná, dejarme ansí, solica, a mis años. ¡Ay, las cosas vienen como vienen! En fin, el Desi, ya lo sabe usté, estaba últimamente más p´allá que p´acá. El dotor, mu amable, mu campechanote, lo atendió bien mientras estuvo yendo a casa a visitalo pero cá visita me salía por un ojo de la cara y ¡pa lo que m´iba a durar el pobrecico! Ansí qu´hace algo más d´una semana decidí por mí misma, y después de consultalo con la almohada, que s´acabaron las medecinas p´al Desiderio. Qu´el médico no le hacía falta y el oxigeno tampoco, ni toas las máquinas que lo mantenían regao como una lechuga. Yo no lo maté, lo juro. Sólo ayudé a que se fuera por sí mismo. Cuando él gustase…
- Pero…, Secundina…
- No hay peros que valgan. Además, aún no he acabao. El entierro, por el que pedían una millonada, tampoco se llevará a cabo…
- Por Dios, hija, ¿te has vuelto loca? ¡Hay que dar cristiana sepultura al bueno de Desi! No puedes tenerlo… ¿Dónde lo tienes, Secundina? ¿Qué has hecho con tu marido?
- Nada que él desaprobase, ya sabe que le gustaba reciclar tó…
- ¡Hija, díme! ¡Seguro que necesitas mi ayuda o la de algún especialista! ¡Cuéntame!
- Sólo le daré tres pistas. La primera: mi hija me regaló por Navidades un libro de cuentos; uno de ellos, buenísimo, titulao: "Pitas, pitas, palomitas", m´ abrió los ojos. La segunda: a los pocos días pusieron por la tele una pilícula sobre unos tomates fritos de color verde, o algo así; también me inspiró aquella viejecita amable del flim… Güeno, don Plácido, ahora, cuando usté guste, me impone la penitencia y me da la asolución…
- Y…, ¿la tercera pista, Secundina?
- Esta caeza… No recuerdo… Por cierto, en la Sacristía l´he dejao una olla con cocío recién hecho como a usté le gusta. En una tartera también l´he puesto unas almóndigas de caliá, vamos, pá chuparse los deos.

Juana Castillo Escobar





Este relato, El quinto mandamiento, está publicado en la antología titulada "Un lugar donde vivir". Editorial Dragontinas. Año 2005. (Edicº de Clara Obligado. Colección de Nuevos Narradores-3). (Págs. 47-48-49-50 y 51). Fue presentado en Madrid el 14 de Junio de 2006 en la Casa de Galicia.



viernes, 16 de mayo de 2008

Colaboraciones externas: un poema de Susana Furphy, Australia.


El que se va y el que se queda


El que se va de viaje, de fin de semana, de muerte
El que se va sin rumbo ni esperanza
El que se va etéreo, soñador
El que se va dormido, sonriente, perfecto
El que se va, miedo anónimo, remoto

... ... ... ... ... ... El que se queda madruga
... ... ... ... ... ... El que se queda se muerde la piel
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... da pena
... ... ... ... ... ... El que se queda paga sólo un pasaje
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... va solo
... ... ... ... ... ... El que se queda desgarra su alma
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... da miedo
... ... ... ... ... ... El que se queda no llora, vocifera,
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... aúlla
... ... ... ... ... ... ... ... El que se queda está hueco

le han extirpado las entrañas.

Susana Furphi

miércoles, 14 de mayo de 2008

Colaboraciones externas: un micro relato de Víctor O. González, Argentina.

Tres 38

Desesperados golpes me despertaron. Resignado, noté que eran las 03:38 de la madrugada: la luz proveniente de la biblioteca se colaba por la puerta.
–No quiero ser más la palabra “pesadilla” –me dijo.
–¿Otra vez con lo mismo? –le pregunté. Y enseguida, haciéndome el enojado, ordené por partida doble: –volvé a tu diccionario, pero antes apagá la luz.



Víctor O. González


lunes, 12 de mayo de 2008

Tema I: una anécdota

EL CAMBIO

Adriana Salcedo


Nunca esperé que la mudanza llegara tan puntual. De hecho es todo un tema, eso del horario. Los europeos siempre nos critican la impuntualidad, "a los sudacas". Si conocieran los beneficios que traen los horarios flexibles, tal vez, les agradaría. Pero ese no es el tema… Es que esa llamada, y yo apenas despertando, me hizo detestar la puntualidad. De inmediato telefoneé a mis sobrinos, los que debieron salir de la cama en menos de un segundo, ya que eran ellos los que se cambiaban. Me encontraba ya muy despierta y pronta a salir, para realizar el cambio tan esperado.
Cuando llegué al departamento de los dormilones, se me activaron todas las fuerzas físicas para bajar cajas, muebles, cocina… Un quinto piso y sin ascensor, merita un buen estado físico. Observar las caritas de cada uno de ellos, ya muy despiertas, me irradiaban el alma… Era el día esperado desde hace ya un par de años.
Todos, algo aliviados, terminamos con la primera parte del traslado, aún nos quedaba continuar con la mudanza de Juan Carlos, el mayor de mis sobrinos, que por cierto, su departamento quedaba en un quinto piso, la felicidad de ese momento era, ¡el ascensor del edificio!
Las cosas delicadas, frágiles, fueron metidas en mi auto, las arreglé con especial cuidado… Eran de mi madre.
El camión lleno en su totalidad se dirigía a la nueva casa. Cuatro dormitorios, una amplia sala, la cocina bien equipada y tres baños.
Me sentí aliviada y orgullosa, mis sobrinos relajaban su felicidad ordenando sus cosas, en los amplios dormitorios. El trabajo había terminado a ritmo dinámico.
Dormí la mejor siesta desde hace tiempo; mientras recordaba cuán bellos se veían, ellos, los cuatro… En su nueva casa.
David, tan largo y estirado como una espiga, sus ojos chispeantes acusan su corta edad, el bailarín, tiene ahora, un dormitorio para él, después tres años de haber dormido en un sofá- cama en la sala. Daniel, con su sensualidad serena, el músico, podrá tocar su guitarra, con la destreza de un artista en camino, sin molestar a nadie. Andrés, de rostro bello y sonrisa angelical, el estudiante de medicina, y Juan Carlos, el mayor de todos, de ojos tan grandes como la luna llena, el joyero, vive ahora, junto con sus hermanos.
¡Al fin, mis cuatro sobrinos en una misma casa! Unidos y confiados…, derrochando jovialidad por cada rincón del nuevo hogar.

Colaboraciones externas: un poema, por AZPEITIA

Asesinando poemas...


Poeta que fusilas estos versos,

y los hieres de muerte en una esquina,

del revés a veces de una tapia,

contra el viento que sopla en tu ventana.

Hoy has matado a un verso que rimaba,

a una estrofa sublime que pedía,

ser coronada en el epílogo de amor

de aquel soneto, de un buen romance,

de una escuálida cuarteta, suplicante.

Tienes las manos enredadas en tu pluma,

ya no disparan saetas ni venablos.

Esperan tristes el letargo de la lluvia,

junto a ese piano sin cuerdas del teclado,

que espera baytes cifrados en sus letras,

para que el frío ordenador ponga su trasgo.


Azpeitia - 16 Feb 2008

miércoles, 7 de mayo de 2008

Colaboraciones externas: un vídeo de Marcos SIABRA, Madrid (España).



______
Nota.- No sólo las alumnas escriben, y bien, sino que sus hijos también son grandes artistas. En este caso se trata de Marcos, hijo de Isabel FRAILE. Es pintor y realiza vídeos.
De éste, en concreto, dice su madre: "Lo ha realizado mi hijo Marcos, con mucha pacienta y foto a foto, de manera artesanal. Es para un casting o algo parecido para el grupo que sale en los títulos de crédito (un grupo norte-americano)".

martes, 6 de mayo de 2008

Colaboraciones externas: un relato de Juan Carlos Vecchi, Argentina.



¡PASE EL SIGUIENTE, POR FAVOR!


"Dios no juega dados con el mundo."
Albert Einstein.

(Diálogo entre el ángel de las re-ubicaciones y un muerto flamante).

ÁNGEL: ¿Entonces usted dice que no deberìa estar muerto, Masitayleche?
MUERTO: No, para nada…
ÁNGEL: ¿Que no lo dice o que no deberìa estar muerto?
MUERTO: Que no, que no deberìa estar muerto, eso digo.
ÁNGEL: Pero, mire que acà tengo el registro bien clarito, eh: acá lo tengo a usted caminando por la vereda bien distraìdo como siempre, buscando el negocio donde venden mascotas, que el acuario, que el termostato y la mar en coche… y hablando de Roma, hete aquí, estimado Manuel Masitayleche, que se le viene encima el automóvil blanco con capot negro a toda velocidad y la policía de tránsito que toca el sil…
MUERTO: ¡No, no y no! ¿quièn escribiò eso? ¿¿Quièn?? ¿El Manco de Lepanto?
ÁNGEL: ... bato, pero el automòvil aquí registrado ya ha cruzando el semàforo en rojo y usted que gira su rostro por ese chirrido de las gomas intentando impedir el choque con el colectivo de la lìnea 69… y usted que no escucha ese grito anònimo que le dice, que le implora, que le advierte…
MUERTO: ¡Ese tendrìa que estar muerto y yo no! ¡Por favor!¡El loco del auto blanco!
ÁNGEL: ... no, no y no, està todo clarito, mire, Manuel: el grito anónimo que exclama "¡SSSEÑÑÑORRR!”, pero usted ya tiene el vehìculo descontrolado sobre su ex− humanidad... es decir, ¡todo perfectamente controlado, estimado Manuel!. Hasta la demora de la ambulancia habíamos prevenido, por favor, faltaba màs que nos destacamos acà por la precisiòn y/o estrategias implementadas… impresionante lo nuestro.
MUERTO: No puedo creer lo que està pasando, es una locura. No puedo creerlo, con todas las cosas que me faltaban hacer todavìa. Dèjense de embromar, viejos. Què falta de moral. Esto es una pesadilla, no puede estar pasàndome a mì.
ÁNGEL: ¿Quiere un peyiscòn en el cachete para convencerse de que esto es real? Tome y mucho gusto, soy Toto, el ángel de las re- ubicaciones.
MUERTO: ¡Ah, me dolió, che!
ÁNGEL: Uh, disculpe, ¿no lo llevaron antes de acà a la oficina S.N. a desconectarle el sistema nervioso? ¿Ya le bloquearon la circulaciòn de testosterona para que no arme lìo mientras ande por acá?
MUERTO: No, para nada. Lo ùnico que me bloquearon antes del accidente fue la cuenta en el banco. Fui a pagar la luz y pasè flor de papelòn, ¿fueron ustedes?
ÁNGEL: No, estimado mío, insisto en la claridad de los hechos. Bien la fecha, bien la hora del accidente, cada acciòn de todos los implicados, todo ha salido de perlas… el problema lo tiene usted porque no quiere aceptar su destino.
MUERTO: Perdón, ¿usted ha conocido a alguien que esté muerto y feliz? ¿eh?
ÁNGEL: Permítame destacarle, señor mío, lo único que podría “mínimamente” justificar su desborde emocional… creo que nos equivocamos con el modelo del automóvil, no con el color, y quizás también con ese comentario desubicado que un transeunte ocasional hizo junto a su cuerpo. El modelo del Taunus tendría que haber sido 99’ y no 96’ como el que a usted lo mat… digo, lo aplas… es decir, el que no le permitió llegar al negocio de mascotas.
MUERTO: ¡Pero venía a mil el loco del volante! ¡¿Le hicieron una multa, al menos?!
ÁNGEL: Para usted será un loco, para nosotros son males necesarios, Manuel, y también le decía que esa persona que se acercó a su cuerpo debía decir “pobre señor, con lo que cuesta llegar vivo a fin de mes”, y no “la pu… que lo… lo hizo mier… lo hizo.”.
MUERTO: Epetacular… para ustedes quedó todo “clarito” y al pobre Manuel Masitayleche quedó todo “muertito”. Es más, imagino que a esta hora, el desquiciado del volante estará tirado en su sillón preferido, bien relajado y sin culpas, tomándose una cervecita mientras su gato, al cual imagino persa o de angola, lo mira como diciendo “este es mi ídolo: ¡siga bebiendo que usté puede, maestro!”.
ÁNGEL: Satamente, mi amigo, pero le faltaría acotar: "mirando en su cable una pelìcula de Antonio Banderas", aunque ignora que en diez minutos se corta la luz en su barrio y se va a perder el final. Se harà justicia, de ùltima. Es màs, Wenceslao Velloso, ese es el nombre de su gato, se escapa dentro de 4 dìas por la claraboya del baño de servicio y ya sabe usted lo angustiante que es para un gato quedarse sin nombre.
MUERTO: ¿No me diga que es la que trabaja con Stallone? ¡Esa de que son asesinos profesionales! Buenìsimo film, lo vì el año pasado con Marta... ¡Ah, Marta, te extraño! Dígame, por favor, ¿qué hace martita ahora? ¿está con alguien? ¿puedo verle un poquito más las piernas! ¡ah, las piernas de Marta, por favor!
ÁNGEL: ¿Se da cuenta, amigo? ¿De què se queja entonces? Usted perdiò la oportunidad de hacer muchas cosas en la vida, pero mire que peliculòn se mirò. Como siempre digo, todo clarito... nada al azar dejamos aquì arriba. Por eso el cartel que tengo atràs y encima de mi angelical cabeza… ¿lo vè? No, ese no… mire el que dice: "No se aceptan reclamos por el envase.".
MUERTO: Usted quiere confundirme, usted quiere sacarme de esta furia que me està mat... no, que me està consu... menos. ¡Bueno, yo estoy acà y protesto!. No puedo estar muerto, para nada. Iba a comprar unos pescaditos de colores, despuès pasaba por la panaderìa a retirar mis amadas baguettes y a la noche tenìa el cumpleaños de Marta. No puede ser. Se va a enloquecer si no le doy tirones en la oreja, por favor, haga algo. Que alguien se ponga las pilas y me mande otra vez para bajo, don Toto… al menos, ¿pueden mandarles de acà el regalito a Marta? ¿No me harìan ese favor que lo tengo en el bolsillo y se derrite? ¿Eh? ¿Por favor? ¿Totín?
ÁNGEL: Vamos, no sea inmaduro. Mire, le aclaro algo asì cortamos el asunto porque tiene que llenar el formulario de reasignaciones y sigo con el siguiente: usted tenìa un destino digamos bien jugoso, del tipo "A" y... ¡no hizo ni la mitad de lo establecido!
MUERTO: ¿Eh? ¿Què tenìa què hacer yo que no hice? Si tenìa apenas 47 años. ¿Es por ese bendito àrbol que nunca plantè? ¿El libro que no escribì? ¿¿Escribir un libro yo que no puedo escribir ni un telegrama sin errores?? ¡Ya sè! ¡Me hicieron esto porque la semana pasada no le prestè el martillo al vecino del lado izquierdo, ese miserabl…
ÁNGEL: No, no y no... lea acà, el porcentaje exacto de lo que hizo a la fecha de ayer: 37% es su cobertura del destino prefijado. Por favor, dà làstima lo suyo.
MUERTO: Escùcheme, angelito, abandonè esa carrera que usted ya sabe cuando me enfermè de los nervios; la caspa, las picazones, todo eso, ¿recuerda? Y mis dos separaciones, señor mìo... ¡dos infiernos! ¿No tiene una foto de la ùltima? ¡Ja! Por favor, parecía un elefante de peluche. ¡La primera me planchaba la ropa cuando la tenía puesta! Era más mala que una araña encerrada en una latita de azafrán.
ÁNGEL: Sì, sì, ya sabemos todo eso, pero no hay excusas. Ademàs, cuando le notifique ahora las nuevas opciones que tiene usted para su re- asignaciòn se va a querer morir otra vez pero de alegrìa... dele, escuche con atenciòn y terminamos ràpido el tràmite que los del pasillo se estàn consumiendo de esperar tanto, dele, sea bueno, eh.
MUERTO: A ver, total ya estoy jugando complementario, dele…
ÁNGEL: Acà està… tome la planilla y mire todas las cosas que puede ser ahora, mire. Ésto, ésto otro o si no le tiene miedo a los sapos ni a la lluvia puede ser... ¿què me dice de ser ésto? ¿A quièn no le gustarìa ser un actor yugoslavo? Mire, mire el ìtem "Mamìferos", impresionante: oso panda, leòn, mandril... ¡lo que usted quiera! Y mire màs abajo las obras sociales, los descuentos que puede tener si elije ser enano de circo. ¡Fíjese los beneficios si vuelve como almeja!
MUERTO: ¡¿Almeja?! A ver, espere… ¿puedo ser èsto? ¿No me diga? Siempre quise ser esto... què bueno.
ÁNGEL: Sì, pero màs vale que de jòven haga las cosas con seriedad y buen actitud porque si elige ser esto tiene que llegar a Princesa o Primera Dama que sinò... ¡PUM! La pròxima le aviso que viene de francotirador, eh. Espere que anoto: MUJER. Y a otra cosa mariposa.
MUERTO: No puedo creerlo, y yo que estaba tan enojado con usted y con Dios y con... Marìa santìsima; menos mal que ese buen tipo venìa con todo y cruzò en rojo, què manera de matarme, un profesional el tipo del volante; ah, finalmente voy a parecerme a mamà... ¡¡còmo te extraño mamà!! Perdòn, ¿no anda por acà mi mamá? ¡Te quiero, mamá!
ÁNGEL: ¡Pero ni el complejo de Edipo tenìa resuelto, señor mìo! La vida es una bendiciòn, don, ¿por què no aprovechan cuando estàn abajo y cumplen? Ahora, dìgame, ¿quiere algùn tipo de color en particular para sus ojos? ¿Longitud de las pestañas? ¿Nùmero de sandalia hawaiana? Fìjese, dele que hay de todo... hasta la curvatura de su codo derecho puede elegir. Insisto en que impresionante lo nuestro, eh. Si quiere ya baja con las uñas pintadas…
MUERTO: Ah, pòngame ésto y ésto, es más, ¿tres de estas pueden ponerme? ¡Esto de 90-60-90 tambièn! Què lindo, cuàntos amigos tendrè, las cosas que van a hacerme ja ja ja... no puedo creerlo. ¿El nombre puedo eligirlo yo o ya lo tengo? ¿Puedo volver con 6 dedos en cada mano? ¡Dele que me encanta usar anillos!
ÁNGEL: Eso ya està establecido, amigo, serà Atilia Sinagoga, hija de...
MUERTO: ¿¿Sinagoga?? Primero entro a la cancha como “Manuel Masitayleche” como si fuera de orígen vasco- desayuno, y ahora… ¡Sinagoga! ¿Se imagina cuando la maestra diga: "Pase la niña Sinagoga… ay, mancha". ¡Me tiran con los pupitres mis compañeros!
ÁNGEL: Bueno, bueno, ¿cuàl de estos otros le gusta? Y ni le contesto lo de los anillos, madure viejo.
MUERTO: Èste està buenìsimo, tilde “Flavia Libustrina”. Se lo deletreo, no se excite usted: LI-BUS-TRI-NA ¡Còmo me van a regar los muchachos! Y dìgame, ¿puedo ir ya solicitando mi primer novio... hay un morochòn que atiende la farmacia en el barrio que cuando entro me hace batir las orejas…
ÁNGEL: No, no, pare la mano, ¿què se cree? Mejor elija uno de estos axiomas asì le voy ajustando el alma... dele, fìjese.
MUERTO: A ver.. mmm... este me gusta, ¿quièn dijo esto?
ÁNGEL: Sì, està bueno, espere que ya lo tildo: "Ni el espíritu más sublime puede escapar a las necesidades físicas.”, lo escribiò Khalil Gibran, en Arena y Espuma. Veo que vuelve al ruedo con las ansias gatilladas, eh.
MUERTO: Y bueno, uno aprovecha para darse los gustos si puede. Solamente nosotros sabemos lo que es andar colgando los que le dije, y afeitarse todos los dìas y hacer la colimba y tirarse ùltimo del barco cuando se hunde, y que hay que levantarse para darle el asiento a una…
ÁNGEL: ¿Y se cree con lo que eligiò ahora no le va a colgar nada? ¿Que no tendrà que afeitarse todos los dìas? ¡Hasta la conscripciòn hacen las mujeres en estos tiempos! Voluntarias, pero lo hacen, ¿por què no lo piensa mejor antes de firmarme abajo el conforme?
MUERTO: ¡No! Tilde, meta tilde usted: quiero ser mujer. ¿Puede eliminarme el tema de las caries para toda la vida? Dele, sea bueno, marque ahì y todos contentos. Ah, si me evita el parto y correspondiente embarazo en el ìtem "Hijos/as" lo invito a tomar un cafecito, dele, sea bueno; ¿hay cafeterìa acà? ¿edulcorante? Mire que el azúcar es mala, Toto.
ÁNGEL: Claro que sì, pórtese bien y hasta lo invito yo a usted. Bueno, antes de indicarle sus siguientes pasos, ¿alguna duda le queda del formulario?
MUERTO: Ya que lo dice, miraba acà abajo mientras usted hablaba, ¿què dice toda esta letra chiquita?
ÁNGEL: Eso, ah... no se haga problemas por esas lìneas oscuras de abajo, tamaño hormiga con perfil bajo. Digamos que es la cuota de azar que le toca a todos. Esas las escribe el mismìsimo jefe, nada que discutir. La palabra del jefe es irrevocable, estimado Manuel.
MUERTO: Dele, sea bueno, tìreme alguna pista al menos, total ya firmè. ¿Me voy a sacar la loterìa a los dieciocho años? ¿Eso es? ¡No, ya sè! ¿Miss Universo y la entrega del cetro es en Suiza? ¿Bariloche en temporada alta? No, ya sé… se enamora de mí el nieto de Bill Gates.
ÁNGEL: No, no, vengaaaa... me sigue por acà y dobla allà al fondo, golpea la puerta y me pide entrevista con el àngel del purgatorio, tome... lleve la ficha que le hice con sus datos. Después le dirán como llegar a la oficina “Trasplantes y otros bemoles S.A.”, después lo esperan en la oficina “El Aterrizaje”, y después… uh, todavía le falta que no sabe, vaya, vaya, pero no me olvide eso de princesa, primera dama o…
MUERTO: ¡Francotirador hace PUM PUM!
ÁNGEL: Eso, pum pum hace francotirador y no hay tutìa, compañero. Vaya y no le escupa las cascaritas de girasol en la cara al pròximo angel que no es tan bueno como yo: ¡PASE EL SIGUIENTE, POR FAVOR!
POR FIN.

© 2006, Juan Carlos Vecchi.

domingo, 4 de mayo de 2008

Colaboraciones externas: un poema de Delfina Acosta, Asunción (Paraguay). En homenaje a las MADRES


Madre

Delfina Acosta


Entre las sábanas enfermas, madre,
te duermes sin saber de mi vigilia.
Escúchame callar en esta hora
de muerte, de silencio y de agonía.
Cuán sana fluye la existencia afuera
con su rumor de rosas encendidas.
Tenía pocas cosas que decirte,
y aquí me tienes vuelta piedra herida.
¿Por qué tuviste la terrible culpa
de haberme dado leche de desdichas?
Recuerdo mi terror a los relámpagos.
Qué eternas esas noches se me hacían.
Caían Dios y rayos pero tú,tardando,
en mi rincón aparecías.
Mi madre loba que te vas muriendo,
he aquí, gimiendo, a tu pequeña cría.


_____
Nota biobibliográfica de la autora.- Nació en Asunción (1956), pero su infancia y su juventud pertenecen a Villeta, donde cursó sus estudios primarios y secundarios.
Su primer poemario Todas las voces, mujer... obtuvo el Primer Premio ‘Amigos del Arte‘. En relación con este libro cabe mencionar que el mismo figura entre las obras más consultadas de la Biblioteca Virtual de Cervantes.
Integró durante mucho tiempo el Taller de Poesía ‘Manuel Ortiz Guerrero‘ y dio a conocer algunas obras poéticas en publicaciones colectivas del citado Taller.
Publicó el poemario La cruz del colibrí, que lleva prólogo de la poetisa Gladys Carmagnola.
Reunió sus cuentos que obtuvieron premios y menciones en concursos literarios en el libro El viaje.
Su obra Romancero de mi pueblo ganó el segundo premio ‘Federico García Lorca‘. Romancero de mi pueblo lleva prólogo del crítico y poeta Hugo Rodríguez- Alcalá.
Dio a conocer un poemario llamado Versos esenciales, dedicado íntegramente a honrar la memoria del gran poeta chileno Pablo Neruda. Fue presentado al público paraguayo en 2001, en la embajada de Chile en Paraguay. Varios ejemplares del poemario se encuentran en exposición permanente en la casa museo Isla Negra. El PEN Club del Paraguay otorgó al libro el Primer Premio destacando su elevado vuelo lírico y su lenguaje universal.
Su último libro, que ahora edita Portal de poesía, lleva el nombre de Querido mío: y es best sellers en Asunción, ha recibido el premio ‘Roque Gaona 2004‘.
Sus obras (cuentos y poesías ) están incluidas dentro de numerosas antologías nacionales y extranjeras.
Es columnista del diario ABC Color; hace comentarios literarios sobre los escritos de los poetas y narradores paraguayos en el Suplemento Cultural del mismo diario. Dirige el Taller de Poesía de la Manzana de la Rivera.

sábado, 3 de mayo de 2008

Para acabar en azul: Marina de la pintora gallega Mª Xesús DÍAZ.

El Mar
Mª Xesús DÍAZ

______
Nota.- ® Mª Xesús DÍAZ. Todos los derechos reservados. Esta ilustración digital no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroscópico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la autora.
Para saber más de ella ir a:
http://www.mariaxesusdiaz.tk/
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EFEMÉRIDES QUE NO DEBEN DE SER OLVIDADAS

EFEMÉRIDES QUE NO DEBEN DE SER OLVIDADAS

14 de Febrero - DÍA DE SAN VALENTÍN

14 de Febrero - DÍA DE SAN VALENTÍN
Picad sobre la imagen para saber más de la historia del santo y de esta efeméride.

21 de marzo: Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down

21 de marzo: Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down
(Pica sobre la imagen).

21 de Marzo-Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial

21 de Marzo-Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial
(Pica sobre la imagen)

Agua para todos

Agua para todos
22 de Marzo, día Mundial del Agua

17 de Junio

17 de Junio
Día Mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía (Pica sobre la imagen)

22-IV-2011 - Día Mundial de la Tierra

22-IV-2011 - Día Mundial de la Tierra
(Pica sobre la imagen)

25 de Noviembre Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer

25 de Noviembre Día Internacional Contra la Violencia Hacia la Mujer
TODOS LOS DÍAS SON 25 DE NOVIEMBRE

Día de los derechos del Niño: 20-XI-09

Día de los derechos del Niño: 20-XI-09
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El libro es un lujo que sólo se huele

El libro es un lujo que sólo se huele
Parece un espacio mágico arrancado de El Cairo de Naguib Masouf o el Bagdad de Las mil y una noches, un remanso de paz en el que no se escuchan los cláxones de los automovilistas impetuosos que parecen dialogar entre ellos desde sus bocinas. La librería Behzad es un oasis, un lugar hermoso y desordenado repleto de libros, cuadros, mapas, postales, fotografías y polvo, sobre todo mucho polvo (el sello de Kabul), en el que cada objeto parece guardar un equilibro perfecto con el que tiene al lado. (Pica sobre la imagen).

Tras los pasos de la sutil memoria de Machado en Segovia - 26-IX-2010

Tras los pasos de la sutil memoria de Machado en Segovia - 26-IX-2010
Escultura homenaje a Machado delante del Teatro Juan Bravo de Segovia. El escritor vivió 13 años en la ciudad castellana, en la que conoció a Guiomar y vivió grandes momentos pero con la que mantuvo una relación en cierto modo distante. (Pica sobre la imagen).

ARQUEOLOGÍA

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La civilización 'yope' muestra sus tesoros. En la foto Juego de Pelota en la zona arqueológica de Tehuelco - México. (Pica sobre la foto).

El almacén de las momias

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Los periodistas que estuvieron presentes describen emocionados una escena que bien podría haber salido de 'En busca del Arca Perdida' o cualquiera de sus secuelas. El interior de la tumba faraónica, 2.600 años en la oscuridad, sólo estaba iluminado por antorchas y por los focos de las cámaras de televisión invitadas al evento. (Pica sobre la imagen).

La Unesco protegerá los yacimientos del fondo del mar a partir de enero

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20 países la han ratificado, entre ellos España, Cuba, Ecuador, México, Panamá y Paraguay. (Pica sobre la foto).

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'La duquesa de Osuna' - Museo Romántico. Retrato familiar de la Duquesa de Osuna como dama de la Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa, Agustín Esteve (1796-1797).

Una «Capilla Sixtina» de 3.500 años

Una «Capilla Sixtina» de 3.500 años
«¡Alá u-Akbar!» (¡Dios es el más grande!) es lo que exclamó rais Ali Farouk cuando entró, junto a José Manuel Galán, a la cámara mortuoria de Djehuty. Ante sus ojos se revelaba una imagen que nunca nadie «hubiera imaginado en sueños encontrar: una Capilla Sixtina del 1500 a.C», confesaba ayer Galán, director de la campaña arqueológica hispano-egipcia que lleva por nombre Proyecto Djehuty y que desde hace ocho años se desarrolla en la necrópolis de Dra Abu el-Naga, en la orilla occidental de Luxor (antigua Tebas)... (Pica sobre la imagen).

La casa de la playa de Diego Rivera

La casa de la playa de Diego Rivera
Las autoridades mexicanas estudian la compra de una casa con vistas al mar en Acapulco, propiedad de los herederos de la fallecida coleccionista Dolores Olmedo, en cuyas paredes su amigo, el pintor Diego Rivera (1886-1957), dejó cinco murales con motivos prehispánicos. (Pica sobre la imagen).

Las entrañas de la Alcazaba de Almería

Las entrañas de la Alcazaba de Almería
La Alcazaba de Almería abre al público uno de sus rincones más secretos: las mazmorras. La actividad denominada El espacio del mes, con la que el monumento ofrece una lectura más detallada sobre algún elemento del recinto con visita guiada, se ha ampliado ante la expectación que ha levantado este lugar de cautiverio. Las mazmorras pueden verse los miércoles, jueves y viernes de septiembre a las 18.30. (Pica sobre la imagen).

Revolución en el museo de Orsay

Revolución en el museo de Orsay
"Quiero que el siglo XIX no se acabe nunca". La frase, en palabras de Guy Cogeval, director del Museo de Orsay, resume la misión que se ha marcado: poner patas arriba el mayor museo mundial de arte del XIX. Una auténtica revolución que ya ha comenzado y que supondrá el salto al siglo XXI de una institución que nació en 1986 como una de las mayores apuestas francesas en la historia del arte. Uno de los beneficiados será España: un centenar de joyas de Orsay aterrizarán el año próximo en la Fundación Mapfre de Madrid, como primera etapa de todo un periplo internacional. (Pica sobre la imagen).

Si es un 'miguel ángel', es un chollo

Si es un 'miguel ángel', es un chollo
'El tormento de San Antonio', la que se supone que es la primera obra de Miguel Ángel Buonarroti, elaborada cuando tenía unos 12 años, ha sido comprada por un museo de Texas (EE UU), señala The Guardian. (Pica sobre la foto)

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

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Descubren el planeta extrasolar más pequeño, algo mayor que la Tierra. (Pica sobre imagen).

Así eran los primeros relojes

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Es un pequeño objeto dorado que Cosimo I de Medici, Duque de Florencia, levanta con la mano derecha en un óleo pintado en 1560 por Maso da San Friano. Este mecenas de las ciencias del siglo XVI mira al espectador 450 años después con cierta arrogancia. No es para menos, sostiene una pieza de tecnología punta de su tiempo: un reloj. (Pica sobre la foto).

Detectan una especie de peces destructores en las costas del Caribe de Guatemala

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Guatemala, 13 sep (EFE).- Un grupo de biólogos marinos detectó la presencia de una especie de peces destructores en las costas del Caribe guatemalteco, cuya masiva reproducción podría poner en peligro al ser humano. (Pica sobre la imagen).

El gran cometa Donati como lo trazó William Dyce

El gran cometa Donati como lo trazó William Dyce
El artista escocés pintó el cuadro sólo meses después del descubrimiento de este cuerpo celeste por un astrónomo italiano. (Pica sobre la imagen)

La historia de Urania, musa de la astronomía

La historia de Urania, musa de la astronomía
La creación de esta divinidad menor hija de Zeus demuestra la importancia de esta ciencia desde la antigüedad -Año internacional de la Astronomía-. Los griegos de la antigüedad plasmaron los grandes misterios de la creación en una gran variedad de mitos. La Teogonía escrita por el poeta beocio Hesíodo en el siglo VII a. C. contiene los primeros relatos estructurados sobre el origen del universo, los dioses y el ser humano, partiendo de mitos y poemas procedentes de una tradición oral. Las musas eran divinidades menores hijas de Zeus y la titánide Mnemósine (la Memoria). Según Hesíodo eran nueve: "Ella dio a luz a nueve jóvenes de iguales pensamientos, aficionadas al canto y de corazón alegre, cerca de la más alta cumbre del nevado Olimpo". Se movían entre el Olimpo, al que eran llamadas a menudo por Zeus para alegrar sus fiestas, y el monte Helicón, donde formaban bellos coros y recorrían sus ríos y valles. (Pica sobre la imagen)

La NASA difunde unas fotos tomadas por las nuevas cámaras del telescopio Hubble

La NASA difunde unas fotos tomadas por las nuevas cámaras del telescopio Hubble
Washington, 9 sep (EFE).- La NASA difundió hoy espectaculares fotografías de galaxias, estrellas y nebulosas captadas por las nuevas cámaras del telescopio espacial Hubble. (Picad sobre la imagen para saber más)

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